El peligro de la socialdemocracia

Ángel Chávez

OEl panorama político actual está presentando cambios de sustancial importancia a los que debemos prestar atención, uno de estos es el ascenso de MORENA, que ha sido coreado por los intelectuales “progresista” y las organizaciones sociales vinculadas a dicho partido



MORENA, la nueva socialdemocracia en las pasadas elecciones se posicionó como una de los tres paridos más fuertes del país y su fuerza electoral creció: “a dos años de su registro obtuvo 2 millones 500 mil votos, 700 más que en 2015” declaró José Agustín Ortíz Pinchetti. En los Estados MORENA no logró posicionarse, pero declararon sus militantes que ya ascendió su fuerza en el interior de la república, y “el voto fraudulento” es lo que impidió que se ganara en estados como Veracruz, Zacatecas y Oaxaca.

En el proceso electoral en la ahora Ciudad de México se posicionó como la primera fuerza política electoral, de 16 delegaciones obtuvieron el triunfo en diez: Xochimilco, Azcapotzalco, Cuauhtémoc, Tlalpan, Milpa Alta, Magdalena Contreras, Cuajimalpa, Miguel Hidalgo, Tláhuac e Iztacalco.

Pese a estos resultados sigue siendo el abstencionismo el que se impone, en la Ciudad de México sólo votó el 28.3% del padrón electoral, y el cálculo de la participación a nivel nacional está en 25%. Aunque el abstencionismo demuestra, en parte, la deslegitimación que hay de las instituciones burguesas, tampoco este resultado es aplaudible mientras quienes se abstienen no estén siendo organizados para la lucha contra los monopolios y el Estado burgués.

Pero no se trata de encerrarse en analizar cada uno de los pormenores del pasado proceso electoral, baste señalar el significado político de lo acontecido:

A diferencia del año pasado en que múltiples organizaciones declararon el boicot electoral, en Oaxaca y Guerrrero de manera más generalizada, este año la legitimación de la democracia burguesa tuvo menos complicaciones. Recordemos que el año pasado cuando Obrador acudió a Guerrero a llamar al ejercicio del voto, fue despreciado por el movimiento popular que seguía enardecido por el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Entonces nuevas formas de lucha se hicieron presentes y cotidianas (tomas de casetas, carreteras, bloqueos, expropiación de centros comerciales y autotransportes, etc). Durante el periodo previo a las elecciones estas formas de lucha no se presentaron por parte del magisterio (a excepción de Chiapas), en parte porque algunas de las dirigencias de la CNTE decidieron hacer pactos con Morena. El partido prometía echar abajo la reforma educativa en los estados en que ganara, eso a cambio del voto del magisterio, y en algunos lugares hasta la conformación de brigadas para fomentar el voto por Morena. Esto llevó a que movimientos sociales, además del magisterio se sumaran al proceso electoral, dejando de lado las pasadas luchas contra las instituciones burguesas.

Es decir, Morena en los hechos fungió como el apaga fuegos, apaciguó la insumisión, hizo retroceder los niveles y formas de lucha que el conflicto de clase podría y había adquirió. La socialdemocracia está llevando el torrente de insumisión y descontento social a la expresión por vía electoral, lo vuelve a encausar a la legalidad burguesa por medio de la participación electoral. Queriendo dar a entender que dentro del mismo sistema capitalista es posible la resolución de los conflictos de clase.

La muy cacaraqueada victoria de MORENA intenta reestablecer ante los trabajadores la confianza en la vía electoral, la confianza en las instituciones burguesas, confianza en que las problemáticas del sistema capitalista tienen solución en el mismo.

Producto de estas elecciones MORENA se presenta como la alternativa posible para la burguesía, no solo por su crecimiento en las votaciones, sino por haber funcionado como muro de contención del torrente de insumisión de los trabajadores. La capacidad desmovilizadora de MORENA ya fue puesta en acción y surtió efecto, dañó el proceso de lucha del magisterio.

Ahora Morena y el magisterio. Luego de haber pasado las elecciones, acto de legitimación de la democracia burguesa, el Estado embiste al movimiento de trabajadores de la educación, y la socialdemocracia, habiendo pactado con algunos elementos del magisterio, no puede quedarse inmóvil, entonces López Obrados en el evento de su partido el domingo 12 en hemiciclo a Juárez protesta contra detención de la dirección de dirigentes de la sección XXII. Además convoca para el domingo 26 de junio a una movilización de apoyo al magisterio nacional, del ángel al zócalo.

No nos dejemos engañar por esta posición, recordemos que en las marchas y plantones de la CNTE hasta apenas se hace presente Morena, a diferencia de nuestro partido que ha estado presente desde el primer momento, padeciendo la represión codo a codo con los trabajadores de la educación. Pero más importante que su apoyo retrasado, la convocatoria de Morena esconde una contradicción: en forma MORENA llama a movilizarse, pero en esencia llevará al movimiento magisterial a claudicar de la lucha frontal, remitiendo el derrocamiento de la reforma al mesiánico 2018 en que se promete echar abajo la reforma educativa. Es una repetición del drama que se vio cuando prometía al magisterio que en los estados en que ganara Morena se anularía la reforma educativa.

Sabemos esto pues las movilizaciones a las que llama Morena están bajo el sello de la lucha pacífica y legal. Al capitalismo no se le gana de manera pacífica, las pasadas conquistas de los trabajadores han costado cruentas batallas. El Estado como aparato de represión de la burguesía vigilará que la reforma se imponga, como ya lo ha venido haciendo, con violencia si es necesario. Si ante la violencia oponemos los mismos métodos de lucha dentro de los marcos de la legalidad burguesa, la correlación se inclina de lado del Estado.

El Estado como aparato de represión de la burguesía vigilará que la reforma se imponga, como ya lo ha venido haciendo, con violencia si es necesario. Si ante la violencia oponemos los mismos métodos de lucha dentro de los marcos de la legalidad burguesa, la correlación se inclina de lado del Estado.
Además de la detención de la dirección de la sección XXII se anunciaba que había otras 20 órdenes de aprensión contra dirigentes de la CNTE y apenas ayer se concretó una detención más Juan José Ortega quien ejercía tareas de dirección en el movimiento. Ante esta acción del Estado se debería comprender que la legalidad y la justicia no son valores universales e inmutables, y que actualmente responde a la clase burguesa.

Ante quienes consideran que esta es una posición izquierdista, argumentando que la lucha de clases tiene avances y repliegues, les podemos decir que este no es un momento de repliegue, pues el Estado está avanzando en la utilización de la violencia para la imposición de las reformas estructurales y garantizar la continuación de la exportación.

Pero el capital no sabe bien que no basta con utilizar la represión, entonces, aunque parezca contradictorio, también está haciendo uso de la democracia para lograr sostener su acumulación de riqueza, de ahí el posicionamiento que está adquiriendo la socialdemocracia.

El PRI, PAN, y el resto de partidos, contando a Morena que es la socialdemocracia, tienen en común un mismo fin: continuar con el capitalismo, representan a grupos monopólicos, y sólo se diferencian por la forma en que buscan gestionar la explotación, los socialdemócratas adornándola de bienestar social. Pero advertimos que aún estas migajas que prometen, no podrán entregarlas, pues como pasa en Grecia con Siryza, la sed de riqueza del capital, que sigue convulsionándose ante la crisis, le impide mantener beneficio alguno para los trabajadores.

Ante la latente posibilidad del estallido social, la socialdemocracia lleva el torrente de lucha social a la legitimidad de las urnas, del parlamento, de las demandas, a la legalidad burguesa, y advierte que el siguiente año hay elecciones en Nayarit, Coahuila y el Estado de México, donde también buscarán apagar el fuego de la insumisión.