Sólo en un marco anticapitalista se puede enfrentar con éxito la reforma educativa

Marco Dávila, miembro del Comité Central del PCM.

Los últimos atentados contra el magisterio demuestran que el Estado mexicano está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para imponer la reforma educativa que concluiría la transformación de la educación pública en una mercancía y reduce a los trabajadores de la educación a la condición de esclavos asalariados.



Contra la reforma educativa del gobierno del hambre y la miseria los maestros han dado hasta ahora una lucha épica con acciones heroicas que han cobrado ya un número creciente de mártires. Oaxaca, Guerrero, Tabasco y Chiapas destacan por los grandes contingentes movilizados, por su combatividad y persistencia y por el gran apoyo popular que solidaria y combativamente los acompaña; en el resto del país también se han logrado movilizar en diferentes momentos contra la reforma y sus consecuencias.

El Partido Comunista de México ha acompañado muy de cerca estas protestas en todos aquellos lugares donde actuamos. Nuestra solidaridad no es discursiva sino militante y por eso estamos presentes en los campamentos, en las barricadas e incluso en los enfrentamientos, donde se ven ondear las rojas banderas de la hoz y el martillo, la prensa partidaria da cuenta de estos hechos y los difunde ampliamente y también circula entre el magisterio combativo, que lee con atención las posiciones del Partido. Por lo tanto nos hemos ganado el derecho de hablarles a los maestros con franqueza, de frente, como camaradas de lucha. No pecamos de insolencia si, viendo que el movimiento avanza a su derrota pagando una cuota cada vez mayor de muertos, presos políticos, desaparecidos y los miles de maestras y maestros despedidos por la aplicación de la reforma, le decimos que es hora de revisar su táctica y su estrategia.

Hemos dicho que la táctica de la movilización-negociación-movilización está ya agotada, que continuar impulsándola acríticamente para pedir, o exigir, una mesa de diálogo y negociación conduce a un callejón sin salida pues el gobierno sólo la aceptará para negociar la capitulación del magisterio, condenando la lucha a la derrota y al movimiento a su claudicación. Denunciamos a quienes se benefician de esta táctica, son grupos reformistas y oportunistas que sujetan la acción magisterial a los cada vez más estrechos marcos de la legalidad burguesa, donde la única beneficiada es la “nueva socialdemocracia”; continuar en esa lógica es seguir cosechando derrotas cada vez más dolorosas.

Es necesario sacudirse a estos grupos que han hecho un trabajo de zapa dentro del magisterio para favorecer los intereses de los monopolios que se benefician con la reforma educativa; para elevar el nivel de la oposición contra la reforma educativa y, en general contra todas las reformas aprobadas por el Pacto por México, se debe elaborar un análisis correcto y dejar de lado conceptos equivocados como “ultraderecha”, “fascismo” “neoliberalismo” que no corresponden a un análisis objetivo de la realidad en la que se lucha y a la que se debe transformar.

Sólo en el marco de la lucha anticapitalista se puede enfrentar con éxito las reformas, quienes para oponerse a éstas, proponen luchar contra el neoliberalismo, no están luchando contra la causa: la crisis capitalista, y proponen como salida otra forma de gestión del capital. La lucha por la derogación de la reforma educativa, debe ser la lucha contra los monopolios, por el derrocamiento del Estado, pedir que éste nos escuche y acepte nuestras propuestas es no entender su naturaleza de clase, pedir que la policía y el ejército no nos sigan reprimiendo, es no entender que la democracia burguesa es de por sí una dictadura.

La lucha nos debe permitir acumular la experiencia y, combinada con la teoría revolucionaria, extenderla a todos los que luchan para que juntos construyamos un verdadero programa no sólo para rechazar las reformas estructurales, mucho menos para regresar las cosas a como estaban antes; sino para cambiar la naturaleza del Estado, para que sea éste un Estado de los obreros y de los trabajadores todos, porque de lo que se trata es de transformar radicalmente este país y eso sólo es posible si la lucha es por el socialismo-comunismo.