Doblegan trabajadores a Transportes Cuauhtémoc

El Comunista
13.Abr.16 :: Noticias nacionales

Transportes Cuauhtémoc es una empresa cuya matriz se encuentra en la ciudad de Monterrey, Nuevo León. Esta empresa cuenta con casi un millar de trabajadores, y su actividad principal consiste en el transporte de automóviles armados entre centros de producción y distribución hacia otros centros de distribución o puntos de venta. Sus clientes al día de hoy son grandes monopolios: Nissan, Honda, Chevrolet, Ford y Kia.



El día 10 de abril, los trabajadores de Transportes Cuauhtémoc decidieron ir a paro de manera indefinida hasta que su pliego petitorio fuera resuelto. Los trabajadores a penas exigieron lo que con justeza les corresponde, ellos exigieron el cumplimiento de las condiciones contractuales que fueron firmadas: el pago del 10% de comisión por cada flete cubierto, el cual se ha visto disminuido al 5% e incluso menos; que en las cartas de porte, que es donde se describe el costo total del servicio a cada conductor, se especifique el pago que recibirá la empresa por el servicio, para que ellos puedan saber con certeza cuánto les corresponde por servicio; que las horas de salida se tomen no desde que comenzó el trámite en las oficinas de la empresa sino desde el momento en que el conductor sale de la base; el pago de las utilidades; actualmente la empresa cuenta con aproximadamente 600 conductores, de quienes además de esta labor, se solicita que cumplan otras tareas que no vienen especificadas en sus contratos y que no les son pagadas, y a este respecto solicitan que se contrate más personal para estas funciones, incluidos los talleres; el pago de horas extras, y en particular, para los llamados “trabajadores ramperos”, que se pague la prima dominical por laborar el séptimo día; que se restituyan los descuentos que les han sido aplicados por retrasos provocados por causas ajenas a los operadores; que los seguros de vida de los operadores sean contratados de manera transparente y de manera que a ellos les sea posible designar a su beneficiario; que se respeten los días de descanso y que se tomen en cuenta los tiempos de transportación a foráneos; el cese de los gerentes de operación y tráfico, quienes dificultan el trabajo de los operadores y se muestran hostiles hacia ellos; que no se tomaran represalias contra los compañeros en paro por esto, puesto que lo hacen para su bienestar y no para ser molestados en su persona.

Como se dijo antes, estas exigencias no se inventaron ni fueron un capricho por parte de los trabajadores, sino que muchas de ellas son parte de los contratos firmados, mismos que la empresa venía violando desde hace más de un año. Y en respuesta, se tuvo noticia de que el gerente de la empresa, Jesús Elizondo González, amenazó con despedir a todos los trabajadores y liquidarlos a todos, lo que no suena lógico pues a muchos de ellos les corresponde liquidaciones altísimas, y que si el problema fuera de dinero habría sido más sencillo cumplir con los contratos que desembolsar tan fuertes sumas de dinero y tener que recontratar a la plantilla completa. Se habló también de que ha apareció un sindicato a la mesa de negociaciones pretendiendo representar a los trabajadores, y del cual ellos no tenían ningún conocimiento hasta el emplazamiento a huelga; de esto se sospechó que hubo un diputado federal entrometiéndose a través de un sindicato blanco cetemista que pretendía servir de válvula de escape a la empresa para resolver el problema sin atender las demandas de los trabajadores; esta sospecha no fue confirmada.

Tras 2 días de paro y varias mesas de negociaciones, durante los cuales los compañeros mostraron la firmeza y convicción de luchar hasta el final por aquello que les correspondía, se logró la firma de la empresa en que se concedía aproximadamente el 80% de las demandas, los operadores lograron la victoria. Durante la huelga fuimos testigos de la fuerza que representa los obreros, sin cuyo trabajo no se mueve ni una pieza. Fuimos testigos de la solidaridad que tuvieron unos con otros al no renunciar a su legítimo derecho a luchar por una vida digna para ellos y sus familias, escuchamos testimonios del apoyo a la huelga por parte de sus familias, vimos compañeros de otras compañías acompañar a los operadores en su huelga, descubrimos a trabajadores de otras compañías que sufren atropellos similares. Los trabajadores nos recordaron que las luchas de la clase proletaria y la revolución se hacen con todas nuestras fuerzas, por el derecho a ser felices.

El Partido Comunista de México se sumó en apoyo a la lucha de los compañeros trabajadores y acudimos en brigadas a las bases de todos los estados donde esta empresa opera. Denunciamos el atraco que cometió la empresa contra ellos y la actitud gangsteril y de hostigamiento por parte de la gerencia. Es por esto que hicimos un llamado a toda la clase y el pueblo trabajador a apoyar la lucha de los compañeros, puesto que estos atracos no se dan de manera asilada contra los trabajadores de una empresa sino de manera sistemática contra toda la clase y el pueblo. Tras la firma de los acuerdos, los comunistas continuamos vigiliantes del cumplimiento de los acuerdos firmados, del respeto a los camaradas y su derecho a luchar contra la explotación. La victoria de los compañeros fue no solo una victoria para la clase, sino también constituye una enseñanza de que la unidad de acción es posible y es la única vía para la victoria sobre el capital.