Panamá Papers: espectros

Alejandro Aguilar, PCM Veracruz

Paper Una investigación periodística por el periódico alemán ‘Süddeutsche Zeitung’ y por un equipo de más de 370 informadores de 78 países afiliados al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) revelaron una filtración de 11.5 millones de registros de la firma consultora Mossack-Fonseca cuya sede está en Panamá. 140 políticos de 50 países del mundo aparecen en la investigación, 12 jefes de Estado y numerosas personalidades. ¿Pero qué es lo que llama la atención en toda la operación de investigación?, según WikiLeaks, fue financiada por EE UU lo que explica que días atrás, cadenas como RT o Sputnik, ya habían anticipado que: “El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, advertía que el Kremlin estaba al tanto de los preparativos de un ‘ataque mediático’ contra el presidente Vladímir Putin”. El mismo portal del ICIJ señala importantes personalidades del gobierno chino así como grandes empresarios de ese país.



Veamos qué hay de cierto en que la mano de EE UU está metida en esto.

El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación se presenta como una red global de más de 190 periodistas de investigación en más de 65 países que colaboran en profundos reportajes; sin embargo, se destacan entre sus recientes donadores ONG’S con intereses más allá de un simple altruismo, entre ellos, Adessium Fundación, la Fundación David y Lucile Packard, Pew Charitable Trusts y la Fundación Waterloo; además, el Fondo Sigrid Rausing que mediante el Fondo Estratégico MENA tiene una iniciativa fiduciaria creada en 2011 para apoyar a las organizaciones de base de los Derechos Humanos en su respuesta a la primavera árabe, el Fondo se centra actualmente en el apoyo a la sociedad civil y la transición democrática en Egipto y Túnez; la Fundación Fritt Ord ha proporcionado fondos para polémicos proyectos, por ejemplo, un próximo libro escrito por el bloggero islamofóbico y racista Fjordman que pide la expulsión de todos los musulmanes de Europa; el Centro Pulitzer vinculado a la familia Bush; la Fundación Ford que financió la expansión del Proyecto Chile, el cual se encontraba directamente dirigido por el pensamiento neoliberal de la Escuela de Chicago y vinculada a la CIA; Open Society Foundations del magnate George Soros que apoya financieramente grupos de la “sociedad civil” de todo el mundo; el multimillonario Graeme Wood empresario 2013 que se convirtió en el primer miembro institucional de la sede en Washington del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), con una donación de $ 1.5 millones de dólares para “reforzar” el periodismo de investigación transfronterizo, el empresario australiano es también el patrocinador clave del periódico The Guardian nueva edición digital en Australia y fundador de wotif.com, principal sitio web de viajes de Australia.

El asunto de fondo, que esconde la polémica, no debe ser tanto desnudar una red de corrupción que involucra líderes mundiales e importantes personalidades de la cultura y la farándula, el asunto radica en dar un golpe mediático contra China y Rusia como entidades que representan una amenaza político, económico y militar para la Casa Blanca. Así, desde luego, el tema de los Papeles de Panamá es en realidad un conflicto inter-imperialista. Aunque los periodistas de la ICIJ lo presenten como un triunfo del periodismo, y presuman la investigación como un trabajo objetivo argumentando el “derecho de las sociedades a estar informadas”. No se demerita el trabajo periodístico, sino se cuestiona a quién y para qué sirve dicha investigación.

El filtrado de datos hecho por el ICIJ cubre casi 40 años de investigación, desde finales de 1970 hasta finales de 2015. Los registros filtrados provienen del bufete de abogados Mossack-Fonseca, que tiene sucursales en Londres, Beijing, Miami, Zurich y más de 35 lugares de todo el mundo, la empresa es una de las más importantes internacionalmente en creación de empresas fantasmas, las estructuras corporativas que se pueden utilizar para ocultar la propiedad de los activos, los documentos contienen información sobre 214.000 empresas offshore conectadas en 200 países y territorios del mundo. Los documentos de Panamá dejan claro que los principales bancos son grandes impulsores en la creación de empresas fantasma situadas en paraísos fiscales. Pero estas son tan sólo las últimas formas.

La práctica del offshoring son procesos comunes en la etapa del capitalismo actual, son fenómenos del capital monopolista en su etapa de centralización y expansión. Muchos corporativos, o empresas multinacionales externalizan sus procesos de trabajo con el propósito de generar mayores ganancias, entre ellas la deslocalización de empresas, la subcontratación en la cadena productiva, y en este caso, la externalización de recursos monetarios hacia lugares, -paraísos fiscales,- dónde ofrecen protección de secretos bancarios y comercial, y el blanqueo de dinero y reciclaje de capitales, es decir, el offshor es una herramienta para la burguesía parasitaria en la época los grandes capitales monopólicos, esto explica por qué la tercera parte del Producto Interior Bruto Mundial se encuentra repartido en los paraísos fiscales en el planeta. Y claro, cualquier capitalista puede usar estas herramientas para flujo de capital, en cualquier parte del mundo, de cualquier nacionalidad y en cualquier momento. La OCDE registra alrededor de 173 paraísos fiscales en todo el mundo, desde luego para la ICIJ este no es el problema.

Este mecanismo de offshore es usado en las condiciones del capitalismo en su fase imperialista, los capitalistas pueden eludir sus obligaciones impositivas con gran facilidad, ya que muchas multinacionales siempre encuentran beneficios y ventajas competitivas. Esto se explica porque en la etapa actual vivimos una crisis de sobre acumulación, dónde el capital actúa más en el mercado financiero, se convierte así en capital especulativo, parasitario; los paraísos fiscales y las prácticas de offshore financiero surgen dentro del sistema financiero internacional, depositándose en bancos, compañías de seguros, fondos de pensión y de inversión para su valorización. Los paraísos fiscales no representan los grandes bancos centrales de inversión, tan sólo son un mecanismo que se desprende del actual capitalismo parasitario.

En conclusión, el caso del Panama Papers que se da dentro de la beligerancia entre Estados Unidos y China/Rusia, la “objetividad” del ICIJ y sus colaboradores en México (La Jornada, Proceso, Aristegui y demás) es parte de una disputa inter-imperialista, en el choque por intereses económicos, recursos naturales, bloques comerciales; la filtración de documentos del bufete de abogados Mossack Fonseca se da en condiciones dónde están implicados grandes firmas, líderes políticos, que son la personificación de los grandes bloques económicos y monopolios multinacionales; la investigación más importante de los últimos tiempos coordinada por un corporativo de periodistas y patrocinada por fundaciones con intereses reaccionarios se da en un punto álgido dónde Estados Unidos tiene que redoblar esfuerzos frente a sus adversarios chino-rusos. El caso del Panama Papers no es la nobleza para exponer la corrupción y la delincuencia per se, es el golpe mediático de un bloque imperialista contra otro bloque imperialista, no es el interés por desnudar una red de poder, no es la bandera de la justicia, ni de la transparencia, el Panama Papers es el espectro mediático dónde la opinión pública toma “partido” y señala a los villanos y héroes.

Esto explica el énfasis que se ha puesto en nuestro país en golpear a los principales apoyadores del actual gobierno, sobre todo de aquellos que representan los intereses de los capitales chinos, como Armando Hinojosa Cantú, propietario de Grupo HIGA y “amigo” muy cercano del presidente Peña Nieto.

Lenin escribía “la <
> es asimismo una de las principales consignas de la < > Los obreros saben también, y los socialistas de todos los países lo han reconocido millones de veces, que esa libertad será un engaño mientras las mejores imprentas y grandísimas reservas de papel se hallen en manos de los capitalistas y mientras exista el poder del capital sobre la prensa, poder que se manifiesta en todo el mundo con tanta mayor claridad, nitidez y cinismo cuanto más desarrollados se hallan la democracia y el régimen republicano, como ocurre, por ejemplo, en Norteamérica.”