El rechazo se transforma en lucha

Editorial abril 2016
03.Abr.16 :: Opinión

El rechazo de la clase obrera y los sectores populares en contra de la aplicación de la Reforma Laboral, Educativa y Energética crece cada día. Ejemplo de esto son los obreros de la siderúrgica en Lázaro Cárdenas, los obreros de NISSAN, de la base descontenta con la privatización eléctrica en CFE, de los obreros que se oponen a los miles de despidos en PEMEX. El sindicalismo charro como la CTM, CROC y otras, están siendo superados por las masas trabajadoras ante sus exigencias de demandas inmediatas, contra los despidos, los bajos salarios, el aumento de jornadas y la mutilación de sus contratos colectivos y sus derechos labores.



Ante esta situación, el Estado burgués a través de sus partidos electorales al servicio de los monopolios, acordaron reglamentar el artículo 29 de la Constitución y permitir la suspensión de garantías o un estado de excepción. Esto significa que a criterio de Enrique Peña Nieto, podrá anular los derechos y libertades de los mexicanos ante lo que él y el Congreso burgués consideren como revueltas internas y afectaciones a la estabilidad del Estado en situaciones de crisis económica. Con esto se legaliza la actuación represiva de las fuerzas policiaco militares como los hechos en Atenco, Oaxaca y Lázaro Cárdenas en 2006.

Con estas medidas y ante la pérdida de legitimidad, el Estado burgués pretende mantener su control mediante la represión, el encarcelamiento y la desaparición forzada a quienes se oponen a las medidas bárbaras de los monopolios. Ante la impunidad constante en las instituciones caducas del Estado burgués, es necesario organizar las medidas de seguridad y la autodefensa popular en las calles y centros de trabajo para contener la represión estatal. Sin caer en aventurados discursos de la socialdemocracia y el oportunismo electoral de ver al fascismo en cada acto represivo; los comunistas debemos responder con claridad política y organizativa mediante el criterio clasista en cada uno de los espacios amplios organizativos, conscientes de que nuestro norte es la construcción del frente anticapitalista, antimonopolista y antiimperialista.

Los comunistas somos conscientes de la necesidad de fortalecer la combatividad de los sindicatos, ganando a sus bases con las ideas del socialismo científico, derrocando junto a las bases a sus direcciones charras, creando sindicatos donde no los haya, así como orientando y educando a las organizaciones sociales y populares hacia la revolución, lejos del economicismo y las gestiones momentáneas. No hay recetas para lograr estos objetivos, por lo que cada célula o comité regional debe implementar las más diversas y variadas actividades políticas, desde la agitación y volanteo a puerta de fábrica, hasta las medidas jurídicas que nos permitan ganar la correlación de fuerzas dentro y fuera de los sindicatos. Conscientes de que el trabajo de politización y organización de la clase obrera es áspero y gris; y conscientes de que es el único frente al que no podemos renunciar porque ahí se encuentra la fuerza que enriquece el sistema capitalista; y por ende, la fuerza fundamental que puede destruirlo.