Del miedo popular a la urgente organización del pueblo

15.Feb.16    Noticias nacionales - Opinión
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VeraLa inseguridad que se ha desarrollado en Veracruz es parte de una política de limpieza social, que si bien es promovida por el gobierno de Javier Duarte no es exclusiva de las gestiones priístas, sino de una política del Estado mexicano, de la clase política en su conjunto independiente de su extracción partidista, porque los casos de desaparición forzada, de crimen organizado, de feminicidios, de criminalización de la protesta social, los han promovido, directa o indirectamente, los distintos partidos políticos en todos los niveles de gobierno, a lo ancho y largo de este país. El caso de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala, Guerrero es tan sólo una muestra de ello. En este ambiente de terror hacia la población se dan también grupos paramilitares que se presentan como soluciones locales contra la delincuencia, las dichosas autodefensas tienen como tarea el hacer el juego sucio del Estado.


Veracruz registra altos índices de homicidios dolosos, ataques sexuales y secuestros desde el 2010 a la fecha, de acuerdo con el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), de 2010 a junio del 2015, se han denunciado 20,113 casos por algún tipo de amenaza. En el 2010 se denunciaron 3,942 casos; 4,606, en el 2011; 4,061, en el 2012; 3,624, en el 2013; 2,640, en el 2014 y 1,240 en lo que va del 2015. Cifras superadas tan sólo por las de la Ciudad de México. En materia de secuestro en Veracruz desde el 2010, cuando se registraron 16 casos; 91 en el 2012; 109, en el 2013; 144, en el 2014, y de enero a junio del 2015 se registraron 48 privaciones ilegales de la libertad.

En lo que va del gobierno de Javier Duarte, en Veracruz han ocurrido dos mil 457 homicidios dolosos, de los cuales sólo 296 casos corresponden a mujeres, cierto la mujer ha sido otra de las víctimas. Los delitos sexuales (violación) en Veracruz también reflejan una alta incidencia: 982, en el 2010; 1,118, en el 2011; 2,055, en el 2012; 1,737, en el 2013; 1,110, en el 2014 y 222 denuncias de ataques sexuales en lo que va del 2015. Algo más, del año 2000 a la fecha en México se han reportado 113 asesinatos de periodistas; Veracruz con 19 y las cifras siguen en aumento.

Un vistazo general al INEGI nos dice que desde el 2010 a la fecha en el estado de Veracruz las víctimas por homicidio tienen un perfil social muy definido, más de 79% proviene de sectores populares, maestros, pequeños comerciantes, amas de casa, desempleados, profesionistas, campesinos, son los sectores que han sido golpeados. La inseguridad tiene como víctima directa a los de abajo, a la clase trabajadora, claro ejercicio de limpieza social, el objetivo político es claro, criminalizar, desmovilizar, callar, eliminar, desaparecer, intimidar toda acción o intención que moleste a la gestión de Javier Duarte y su aparato político.

La ola de terror e inseguridad curiosamente ha ido de comparsa de la crisis económica, de los despidos, del cierre de plazas laborales, de la pérdida del poder adquisitivo, de la precarización del trabajo, del despotismo patronal, del daño ambiental, del golpe a la educación pública. Todo esto en el llamado marco de la democracia liberal, de las urnas y el show electoral. La actual democracia es la libertad de los megaproyectos, la actual democracia representa por otra parte terror para desmovilizar al pueblo, sea por miedo o por eliminación directa.

Sin embargo esto no termina aquí, dicha limpieza social tiene como tarea ser la garante de dar mayor libertad al gran capital monopolista en el estado, conglomerados como Mexichem, UNIGEL (Brasil), Celanese (EUA) y Evonik-Idesa (Alemania), invierten en Veracruz hoy en día. Por tanto, no es coincidencia que las reformas estructurales tengan aquí su escenario concreto como la reforma energética y la consecuencia de miles de obreros de PEMEX en la calle, o proyectos que demandan los grandes corporativos, como el Teleférico, que despojará a muchos de sus territorios y con un posible daño ambiental.

La necesidad de organización popular, la unidad como clase rebasa entonces la farsa electoral. La articulación de esfuerzos es necesaria, no sólo contra una gestión o gobierno, sino contra toda una estructura política y económica llamada capitalismo.