América Latina, el fin del ciclo progresista y la clase obrera

Diego Torres, segundo secretario del CC del PCM

ProgresismoA lo largo del año pasado los trabajadores de México atestiguamos una serie de eventos políticos en América Latina, principalmente a través de las cadenas de televisión, las radiodifusoras y los periódicos de circulación nacional en manos de la burguesía. Dichos eventos en América Latina en su conjunto constituyen un viraje en el escenario político de la región. Entre otras cosas anotamos las elecciones en Argentina de donde emana un gobierno más reaccionario, por supuesto el resultado de las elecciones del 6 de Diciembre en Venezuela que supuso un fuerte revés al gobierno de Maduro, etc., así como una serie de procesos que están conectados entre sí en toda América Latina, el proceso de paz en Colombia, la normalización de relaciones entre Estados Unidos y Cuba, etc.



Cabe preguntarse ¿En qué nos afecta a la clase obrera, qué significa para nosotros el retroceso de los gobiernos así llamados “progresistas” o “bolivarianos”?

Los medios de comunicación en México han satanizado a tales gobiernos como de “terribles dictaduras” y hablan de lo ocurrido este año como de un “cambio favorable”, especialmente en el caso de Venezuela. No se podía esperar otra cosa cuando las empresas televisoras, radiofónicas y demás tienen ligas e intereses con monopolios mexicanos que vieron sus negocios afectados en Venezuela. Bimbo fue expropiado por el gobierno de Chávez para evitar que siguiera especulando con el hambre, de la misma manera que Cemex fue expropiado para permitir que se hicieran programas de vivienda, obras públicas, etc., sin permitir que los magnates mexicanos del cemento se enriquecieran con la especulación.

Si en estos países surgieron gobiernos que tomaron medidas que respondían a demandas de sus pueblos (vivienda, tierra, programas de salud, etc.) es porque fueron resultado mismo de la presión de poderosas movilizaciones populares, soportadas por organizaciones en crecimiento.

Tampoco podemos admitir que se trataba de países socialistas, las empresas siguieron siendo propiedad de la burguesía y no de la clase obrera, el aparato policiaco y militar garante del Estado burgués no fue sustituido por otro, el mercado no solo continuó funcionando y acumulando riqueza en un polo sino que en algunos sectores se desarrolló más rápido aún gracias al consumo subsidiado, etc. Es decir la burguesía de estos países preservó sus intereses, sus negocios, y teniendo siempre a la mano la organización de elecciones a la primera oportunidad formaría un gobierno que cancelara las pocas o muchas concesiones hechas a los trabajadores. Como países de economía capitalista, éstos no escaparon a la crisis capitalista mundial, cuyos efectos fueron resentidos por los sectores populares y esto abrió la puerta a tales retrocesos.

Los nuevos gobiernos reaccionarios hablan de reformar leyes de tal manera que acaben con los programas sociales, recorten el gasto en educación, salud, vivienda, etc., hablan de despidos en el sector público, de debilitar o acabar con sindicatos, de privatizar, etc. Éste es el reino más pleno de los “derechos humanos” por el que clamaban los medios mexicanos en Venezuela, al tiempo que omiten 9 de cada 10 atropellos ocurridos en nuestro país.

¿Qué significan para nosotros, acaso no tenemos suficientes problemas propios para preocuparnos? Significa que el centro imperialista de Estados Unidos tiene menos conflictos, rivalidades y problemas en los cuales fijarse por ahora en América Latina, y que llegado el caso dispondría de más capacidades para apoyar un gobierno aliado como el de México si este enfrentara rebeliones y choques más duros con su pueblo. Este escenario vuelve más confiado al gobierno del hambre y la miseria en México y lo hace avanzar en sus medidas bárbaras para salvar las ganancias de los monopolios a nuestra costa.

Significa que muchos presionarán a los obreros revolucionarios de nuestro país que leen El Comunista. Les dirán que estos eventos en América Latina significan que no hay otro camino más que el de someterse. Nosotros señalamos que el escenario es solo temporal, que la clase obrera en Venezuela y en toda América Latina no se quedará de brazos cruzados, que antes al contrario, se acabará la tregua con la democracia burguesa y la clase obrera que no se deje aplastar sacará la enseñanza. Que no se puede compartir el poder con la clase que a diario nos explota y roba, alternando en el gobierno a veces a quienes hacen concesiones y a veces a quien nos las quita, que o bien el poder está en manos de la burguesía o bien el poder está en manos de los trabajadores.