El marketing de la violencia

25.Ene.16    Opinión
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Chapo gorraEl atractivo suceso del Chapo y Kate del Castillo, en una historia que parece de telenovela, provoco moda en el mercado, ejemplo de ello la venta de camisas y de otro tipo de artículos de este personaje, aumentado a esto encontramos las series de televisión sobre el mundo del narco, un espacio muy bien aprovechado por los capitalistas (pues hay que observar realmente a quién pertenece las maquiladoras, maquinaria de diseño, medios de producción filmográfica, etc.), no importando las ideas que difunden en la población.


Por otro lado esta misma clase rica aprovecha (con el Estado a su servicio) esta distracción, para seguir promoviendo sus políticas de saqueo contra los trabajadores, como lo es la ley promovida sobre pensionistas y jubilados, el acecho a los gremios de la salud y la educación, entre otras; los únicos empleos que están siendo ofertados con auge son en los cuerpos de policía en sus diferentes niveles gubernamentales y el ejército, dirigido principalmente a la juventud, porque el Estado ve la necesidad de que fuerzas represoras velen por el modelo económico propuesto, expresado en las múltiples reformas aprobadas, las cuales siguen representando los intereses de los monopolios. Sin embargo en éstos últimos empleos se observa una deserción frecuente, misma que es aprovechada por los grupos criminales para sumar integrantes a sus filas.

Este mundo del narco resulta ser un atractivo para las personas, pero sobre todo para la juventud, quienes además de adoptar las modas, llegan a incursionar en este ámbito por la vida fácil que promete.

A todo esto parece que se nos ha olvidado el número de muertos que a causa del crimen organizado se generan, ya sea que éste sea el ejecutor por las riñas que existen entre esos grupos o como pretexto para el Estado con el fin de brindar seguridad, se dedique a desaparecer o a reprimir personas que obstaculizan el saqueo que mencionamos, es decir, en todo ese marketing de la violencia que el gobierno permite, no sólo es condescendiente con ésta sino además da esa posibilidad de promoción de la violencia, como si ya no existiesen casos de feminicidios, como si las represiones a pobladores rurales ya hubiesen cesado o el índice de desaparecidos se hubiera detenido.

Tenemos que hacer consciencia de que un gobierno que solapa este tipo de actividades, solo confirma los intereses de quien representa, y no son los intereses del pueblo, ya que no vela por la integridad o seguridad de los pobladores, somos nosotros que de manera organizada generaremos las condiciones para la lucha por un gobierno popular que represente a los trabajadores.