El Comunista

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Antineoliberalismo: la cara oculta del reformismo

Francisco Olivera, miembro del CR del Valle de México  :: 12.03.15

300Vivimos en un país y en un mundo donde el capitalismo se impone como sistema dominante. Pero el capitalismo hoy, como antes otros sistemas socioeconómicos, no es eterno y su fin es ya previsible, pues el capitalismo genera necesariamente a los hombres y las condiciones que lo eliminaran y lo superaran, es decir, el sistema capitalista es por su esencia inestable.

[Ponencia presentada en el reciente Congreso del Frente de Organizaciones Democráticas del Estado de Guerrero (FODEG), en la mesa que trató el tema de Neoliberalismo.
La ponencia fue recogida como documento rector de la discusión, los puntos centrales fueron aprobados y anotados como resolutivos de la mesa.]

Antes de iniciar la lectura de esta pequeña ponencia quisiera agradecer la invitación al Frente de Organizaciones Democráticas del Estado de Guerrero (FODEG) por la invitación a este congreso, pero más allá de este agradecimiento consideramos que la mejor manera de corresponder a este gesto es declarando abiertamente nuestra postura, aportando nuestro punto de vista a la discusión fraternal entre nuestras organizaciones.

Esta inestabilidad es resultado de condiciones objetivas: las crisis cíclicas de sobreacumulación, sobreproducción y la anarquía de producción que pone al día la posibilidad de estallidos revolucionarios. Ante este escenario la clase dominante adopta de manera temporal y con el objetivo de contener las luchas en su contra diversas gestiones, es decir, diversas caras bajo las que se oculta un mismo enemigo.
La historia nos proporciona abundantes ejemplos de distintas gestiones del capitalismo. El fascismo con toda su brutalidad, fue una gestión usada para detener y atacar la construcción socialista. En Los Estados Unidos el Nuevo Trato (New Deal) en los 30´s y 40´s del siglo pasado fue otra cara usada para intentar contrarestar los efectos de la devastadora crisis capitalista del 29. Un caso análogo lo encontramos después de la Segunda Guerra Mundial en el Keynesianismo o Estado de Bienestar (welfare State) usado para desmovilizar las oleadas revolucionarias que se desarrollaron en Asia y en buena parte de Europa.

Estas “caras”, estos “ropajes” con los que cubre el capitalismo no son más que ilusiones y espejismos, usadas en diferentes momentos con el mismo fin, retrasar la incontenible trasformación de la sociedad.

Hoy una fracción del capital toma como bandera la gestión neoliberal. Pero, ¿Qué entendemos por neoliberalismo? El neoliberalismo se adoptó, con la restructuración capitalista iniciada a final de la década de los 70’s y fue acelerada por las olas contrarrevolucionarias a nivel mundial. El neoliberalismo es una forma de gestión del capitalismo, cuyos rasgos esenciales son; una serie de políticas privatizadoras, desreguladoras, de choque contra los derechos laborales y sociales, reducción de políticas públicas, despido. Estas políticas condenan a la pobreza a millones de seres humanos, colocándolos dentro del ejercito industria de reserva. Todos estos elementos han generado grandes malestares y rebeliones populares, muchas de las cuales aún no cuentan con un rumbo y una orientación política precisa, pero todas estas muestran la necesidad de trasformaciones que apunten a una ruptura radical y anticapitalista, a trasformaciones profundas y revolucionarias.
Debemos advertir que actualmente en el periodo de crisis que atraviesa el capitalismo, se buscan asignar exclusivamente a la gestión neoliberal todas las fallas del sistema y se impulsa la propuesta del neokeynesianismo o alguna otra forma de gestión del capital. En otras palabras, se busca acabar con el neoliberalismo para remplazarlo con otra forma de gestión, sin eliminar la raíz del problema: el capitalismo. Es necesario salir de esta trampa, y se hace más apremiante ahora que se dan ataques salvajes contra los trabajadores del mundo, reduciendo a cenizas todo derecho conquistado en los dos siglos anteriores, ahora que casi la totalidad de los fondos públicos son orientados a rescatar a los monopolios y sus industrias en quiebra.

Algunas fuerzas que se autonombra de izquierda, como le PRD, el PT, o MORENA, buscan con falsas promesas impedir que se visualice la necesidad revolucionaria de derrocar al capitalismo y en su lugar recetan fórmulas para alargar su vida. Buscan lo imposible: humanizar al capital. Continúan las políticas que efectuaría cualquier opción procapitalista, cambian todo, para no cambiar nada, y que en la práctica se insertan dentro del engranaje de dominación capitalista, desmovilizando a su paso las organizaciones populares, por eso junto con la lucha contra el capital se hace necesario desplegar la lucha contra estos vendedores de ilusiones que solo buscan dar continuidad al sistema de explotación.

Consideramos que la lucha contra el neoliberalismo, sin apuntar contra su raíz, el capitalismo, es un error estratégico. La lucha contra las políticas neoliberales nunca debe perder de vista al enemigo principal: el capitalismo. No buscamos extender la vida del capital, no hay lugar para reformas o cirugías embellecedoras.

Ante la cuestión de reforma o revolución, el Partido Comunista de México y el Frente de Izquierda Revolucionaria (FIR), respondemos de la única manera posible: Revolución Socialista.


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