El fortalecimiento de la lucha estudiantil contra la criminalización del Estado

Laura Quintero

300Durante los últimos meses la juventud organizada ha sido víctima de hostigamiento, acoso, levantones y secuestros, dichas acciones han sido perpetradas por el Estado en su desesperación por callar todas las voces que se han levantado en su contra.



Bajo las circunstancias actuales de un nuevo periodo en la lucha de clases en nuestro país, las fuerzas represivas del Estado mexicano han incrementado su accionar en distintos frentes, uno de ellos es en las escuelas, las cuales son centros de reproducción de la ideología dominante, que si bien siempre han mantenido un control en torno a la organización política que se gesta al interior, hoy podemos percibir una reactivación de sus mecanismos para evitar a toda costa que los estudiantes se organicen.

Desde el año pasado, primero con el conflicto que hubo el Instituto Politécnico Nacional y luego con la desaparición de nuestros 43 compañeros normalistas y el asesinato de 3 de ellos, el acoso que han sufrido los estudiantes organizados se ha agudizado, sobre todo en las escuelas que han tenido una actividad importante en las movilizaciones. Este acoso y hostigamiento se ha efectuado directamente por parte de instituciones gubernamentales, pero al interior de las escuelas se han reactivado la participación de los grupos porriles que dirigen la mismas.

La reactivación de los grupos porriles como forma institucional del Estado, sumada a la cada vez más amplia militarización nacional, forma parte de la agudización de las contradicciones entre el Estado y la sociedad. El porrismo es un instrumento y una característica que utiliza el Estado en las escuelas para evitar que el movimiento estudiantil crezca y avance, juega el papel de brazo paramilitar del Estado, como un instrumento de control de comunidades estudiantiles y escolares que genera, a través de amenazas, golpes, persecuciones a trabajadores, maestros y principalmente estudiantes, el terror y la desmovilización. Su objetivo es cancelar y criminalizar la actividad y la disidencia política en las escuelas de todo el país tal como lo hemos visto durante los últimos meses, principalmente en la Ciudad de México, pero también en estados como Puebla, Hidalgo, Oaxaca.

Si bien reconocemos que se abre un nuevo periodo en la lucha de clases en México, el Estado hace también una lectura sobre los esfuerzos organizativos que existen hoy en el país y sobre todo ejecuta acciones para terminar con ellos, por esta razón en este nuevo periodo es evidente que intensificará sus métodos y mecanismos de sometimiento y represión, justo como lo ha hecho en los últimos meses en la organización popular y estudiantil, principalmente.

Varios de los militantes de la Federación de Jóvenes Comunistas (el brazo juvenil del Partido Comunista de México) han sido víctimas del acoso de las autoridades estudiantiles, así como de los grupos porriles que dirigen las mismas, no obstante, frente a esta situación la FJC llama a los estudiantes a organizarse, a no bajar la guardia, todo lo contrario, es necesario regresar los golpes que da el Estado, es necesario formar un frente que permita que la lucha estudiantil se fortalezca para que al lado del proletariado la revolución socialista sea una realidad.