¿Qué significa el recorte presupuestal?

Ángel Chávez, miembro del CC del PCM

200El 30 de enero el secretario de hacienda, Luis Videgaray, anunció un recorte al presupuesto Estatal de 124,300 millones de pesos que equivalen al 0.7% del PIB, argumentando que la situación económica no es favorable debido a la caída del precio del petróleo, la normalización de políticas monetaria en EUA que causo el alza en la tasas de interés y menos flujos financieros a países emergentes como México, y problemas económicos a nivel mundial por inestabilidad geopolítica. Detrás de estos motivos se oculta uno solo: la crisis capitalista continúa a nivel mundial y por ende el Estado mexicano busca formas para paliar los efectos con el fin de mantener las ganancias de los empresarios nacionales y extranjeros.



El recorte presupuestal ya se había anunciado de manera indirecta en el paquete de reformas estructurales efectuadas desde el 2013, que estaban encaminadas a profundizar la explotación de los trabajadores con la reforma laboral y acrecentar la recaudación de impuestos con la reforma fiscal que aumentó el IVa y lo impuso a alimentos y la reforma hacendaria que obliga a los pequeño comerciantes a estar registrados en secretaria de hacienda busca poder cobrar impuestos a los “pequeños contribuyentes”. La necesidad de aumentar la recaudación de impuestos se debió a que con la reforma energética y la inversión de capital privado en PEMEX, que ha sido durante décadas el principal contribúyete a las finanzas públicas con aproximadamente el 40% del total, la aportación que PEMEX da al Estado mexicano se verá reducida. En otras palabras, el Estado busca dejar de tener a PEMEX como principal contribuyente, aunque en realidad este título lo ostentamos los trabajadores, no porque los impuestos a los empresarios son mínimos, sino porque nosotros generamos la riqueza del país de la que nos despojan los empresarios, y los obreros petroleros generan la riqueza de PEMEX.

Al informar del recorte presupuestal Videgaray comentó que “no se van a incrementar impuestos ni crear nuevos” y es verdad, porque desde el 2013 se han venido incrementando de manera acelerada, y hace más de una década se eleva constantemente el costo de productos como la gasolina. No obstante, es evidente que la recaudación de impuestos no logrará alcanzar los montos que PEMEX aportaba, por esto el Estado decidió llevar a cabo un recorte presupuestal para el 2015 y anunciar que para el 2016 apoyados por el Banco Mundial se estudiará de manera cuidadosa en que se gastan los recursos, por lo que para el año siguiente se puede esperar se repita el recorte. Pero no siendo suficiente esto el Estado decidió “matar dos pájaros de un tiro”, al recortar a PEMEX $62 mil millones y a CFE $10 mil millones continúa quebrando a estas empresas para legitimar la necesidad de la privatización, de la cual los principales afectados son los trabajadores de estas empresas, tal es el caso de los obreros de PEMEX en Coatzacoalcos Veracruz que se confrontaron con en julio del 2014 con la empresa MEXICHEM y el sindicato que les quería obligar a firmar un contrato en blanco.

El resto del recorte presupuestal 65% (52 mil millones) está dirigido al subsidio de dependencias y programas de asistencia pública, y aunque el Secretario de Hacienda afirmó que no serán afectados programas de beneficencia como PROSPERA, los programas de vivienda y empleo temporal, los recursos a entidades federativas, las universidades, etc. ya hay quejas que muestran lo contrario, por ejemplo, organizaciones del sector agropecuario denuncian que se les aplicó un recorte de 7 mil millones de pesos, el presupuesto de la Secretaría de Salud y el ISSSTE será recortado con $4,839 millones, al de SEDESOL se le quitarán 3,750 millones (3.2 % de su presupuesto) que entre otros efectos impedirá den más pensiones para adultos mayores. Es evidente que la crisis capitalista y el afán de restablecer las ganancias de los monopolios lleva a la necesidad del recorte a seguridad social y programas de asistencia social, por lo que la burguesía se quita la máscara del “Estado de Bienestar” y advierte dela privatización de servicios públicos como el sistema de salud y educación.

Esta es la verdadera cara del recorte presupuestal: beneficio para los monopolios y su Estado, y mayor explotación de los trabajadores para rescatar a las empresas afectadas por la crisis económica en que estamos. El recorte presupuestal es una expresión más de la lucha entre capital y trabajo, explotadores y explotados, y como tal debe ser enfocado, para no llenarnos de falsas esperanzas como la posibilidad de un gobierno favorable a los trabajadores, pues este no es posible mientras existe la explotación asalariada. Otros elementos del recorte como los 18mil millones dirigidos a los gasto de inversión que implica la cancelación de proyectos como el tren transpeninsular y el tren México-Querétaro, ya han sido exaltados por los medios de comunicación para ocultar los verdaderos daños que tal recorte infringe a los trabajadores.

Por otro parte, también es necesario reflexionar que las finanzas públicas que deben estar al servicio de la “ciudadanía”, no lo están y no sólo porque exista la corrupción y los políticos se apropian del dinero, sino porque no es una cuestión de “ciudadanos” sino de intereses de clase, la riqueza generada por los trabajadores sirve para enriquecer a los capitalistas y pagar los impuestos con que se mantiene el Estado que no es un árbitro neutral entre los intereses de las patronales y los empleados, sino que sostiene la dictadura de los segundos obligando a los primeros a trabajar más de 8 horas cuando en los primeros 15 minutos generamos nuestro salario y reprimiéndolos si exigen mejores condiciones de trabajo o aumento de salario. Derivado de esto se extiende una crítica a las visiones románticas pseudo socialistas que consideran la nacionalización de empresas como un beneficio para el pueblo trabajador, o que ven en la privatización de PEMEX el acabose de la “patria”. Los recursos que las empresas nacionalizadas generan sirven para sostener al Estado, y mientras este funcione como guardián de los intereses de los monopolios no hay gran diferencia si los trabajadores somos explotados por un capitalista trasnacional o un capitalista nacional colectivo como el Estado burgués mexicano.