Se intensifica la explotación en industria automotriz

Ángel Chávez, miembro del CC del PCM

200 Los empresarios de nuestro país agrupados en la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) festejan que este año se ha logrado un “record histórico” en la producción y venta de autos, pues de enero a septiembre se han producido 2 millones 396, 308 autos, alrededor de 10% más que lo registrado en 2013, marcando una cifra récord, y ha crecido la venta de autos al extranjero para alcanzar casi los 2 millones de unidades de tal manera que 11 de cada 100 autos que se venden en Estados Unidos se ensamblan en México lo que hace a nuestro país el segundo proveedor de automóviles para el mercado de EU. Así pues, el saldo de la industria automotriz, tan solo de enero a julio del presente año es de 27,177millones de dólares, que significa un incremento de 39% respecto al 2011 y el crecimiento de 11.9% con el mismo periodo del año pasado.



La gran cantidad de autos producidos y el dinero generado es festejada por los dueños de las VW, NISSAn, General Motors (GM) etc, pero sufrida por los trabajadores de dichas empresas pues, las cifras mencionadas se sostienen en los bajos salarios de los obreros mexicanos, cuya condición empeoró con la reforma laboral que disminuye prestaciones y en general abarata la fuerza de trabajo. Muestra de esto que es que en Puebla, Volkswagen paga un promedio de $11,952 al mes; Nissan de Aguascalientes paga $6,762, mientras que GM, en San Luis Potosí, paga $6,519; pero además, buscando la mayor ganancia posible las automotrices varían el sueldo aun dentro del país buscando dar salarios más bajos, de esta manera el pago que da GM varía de acuerdo a la planta automotriz: en el Estado de México paga un promedio de $9,657 mensuales; en Coahuila paga $8,088, y en lo que respecta a San Luis Potosí, pagan $6,519.

Estos salarios son ínfimos respecto a las ganancias que tienen las empresas, así, mientras que los obreros ganan apenas lo suficiente para vivir, las empresas ganan millones de dólares. Es decir, las ganancias y aumento de la productividad en la industria automotriz es muestra de la agudización de la explotación de los trabajadores, es muestra de que en la confrontación clasista entre obreros y patrones nuestra clase, la clase obrera ha sufrido un duro golpe.

Este abaratamiento de la fuerza de trabajo también atrae la inversión extranjera de que se alegra el gobierno y los empresarios, aunque en realidad significa que los salarios de miseria atraen de México atraen a las empresas multinacionales, como son las automotrices, para abrir nuevas plantas de ensamblaje y enriquecerse a costa del empobrecimiento de nuestra clase en México. Esto se ejemplifica en que en este año se han abierto 2 nuevas plantas automotrices en el país y los sueldos de ese sector son en promedio de $54 por hora para los obreros en línea de producción, lo que está por sobre el pago que se da a los obreros mexicanos, y contrasta aún más al considerar que en Alemania, Bélgica y Canadá, el sueldo es 10 veces mayor al promedio.

Pero el descaro de la burguesía no tienen limite, además festejar sus records de producción y explotación, anuncia que agudizará estas indicando que en el 2020 espera que las ganancias globales para los fabricantes de autos aumenten cerca de 50 %, y en particular para México se planea que para el 2017 la producción aumente a 4 millones de autos, lo que significa agudizar el abaratamiento de “los costos laborales”, es decir que en México los salarios sean de los más bajos en el mundo. En otras palabras, los monopolios anuncian que seguirán golpeando el nivel de vida de la clase obrera y que se profundizará la extracción plusvalía.

Teniendo en cuenta las enormes ganancias de la industria automotriz, se hace evidente la necesidad de los trabajadores del ramo de organizarse sindicalmente para exigir mejores condiciones de trabajo, pues no cabe duda de que es posible para sus patrones subir los salarios; es necesario que los trabajadores nos agrupemos como clase para responder y revertir el golpe que nos significó la reforma laboral. Además de esto, es evidente que esta industria es un punto clave a organizar en el programa que se planteó el PCM para lograr la revolución socialista, haciendo que los trabajadores comprenden que no basta con la lucha económica, pues sin importar que ganen aumentos de salario, la parte que las empresas roban a los trabajadores siempre ha de ser mayor, y únicamente la transformación de la base económica del sistema capitalista, la “esclavitud asalariada”, les asegurará una vida mejor a ellos y sus familias.