Correspondencias. Esbozo del amor libre

Martha Aguilar
28.Ago.14 :: Columnas

A principios de 1915 Inessa Armand escribió a Lenin el plan de un folleto dirigido a las trabajadoras cuyo tema a tratar era el amor libre. A esto suceden un par de cartas, siendo en la del 17 de enero de 1915 en la que Lenin responde que “prácticamente, es una reivindicación burguesa y no proletaria”. Desglosando después 10 puntos asociados a esa idea y en los cuales explica que más allá de entenderse amor libre como libre de todo cálculo financiero, de toda preocupación material, de prejuicios religiosos, de las prohibiciones parentales, de prejuicios sociales, o de la mezquina atmósfera del medio; se entendería amor libre como libre de la seriedad en el amor, libre de la procreación o como libertad de adulterio. E increpa a Armand:

” (…) El quid no está en cómo usted ‘quiere comprender’ subjetivamente este concepto. El quid está en la lógica objetiva de las relaciones de clase en las cuestiones de amor. “



Así termina la carta y a ella sucedió una respuesta en la que Armand expone a Lenin de manera enérgica su desacuerdo, a lo que Lenin lanzaría una última réplica en la que explica que el amor está atravesado por las concepciones que cada clase se forma de él y, por ende, había que defender el punto de vista proletario.

A la vista saltan otros elementos fuera del tema de la carta, por ejemplo, la manera en que Lenin realiza la crítica, defendiendo su punto, propiciando el debate y manteniendo siempre el análisis clasista del tema a tratar:

(…) “Incluso una pasión y unas relaciones fugaces” son “más poéticas y limpias” que los “besos sin amor” de un matrimonio (vulgar y concupiscente). Así escribe usted. Y así piensa escribir en el folleto. Magnífico. (…) La verdad sea dicha, yo no quiero de ningún modo entrar en polémicas. De buena gana dejaría esta carta y aplazaría el tema hasta el momento de entrevistarnos. Pero quiero que el folleto sea bueno (…) que nadie pueda interpretar torcidamente las ideas de usted.

Y posteriormente hace algunas recomendaciones para poder sentar las ideas base del folleto. Al parecer dicho ejercicio no se efectuó y Armand no pudo desentrañar el carácter de clase del amor, pues el folleto nunca vio la luz. Sin embrago, hay dos materiales -aunque no epistolarios- en los que se aborda desde la perspectiva clasista: uno es de Alejandra Kollontai -quien tiene también una vasta corespondencia con Lenin- y lleva por nombre La juventud y la moral sexual, al que se suma una entrevista de Clara Zetkin con Lenin en donde Lenin dice:


“La Revolución exige concentración, aumento de fuerzas. De las masas, de los individuos. No podemos tolerar condiciones orgiásticas, como lo son de manera normal para los decadentes héroes y heroínas de D’Annunzio. El libertinaje en la vida sexual es burgués, un fenómeno de decadencia. El proletariado es una clase ascendente. No necesita intoxicación como con un narcótico o un estímulo. La intoxicación por exageración sexual es muy parecida a la intoxicación por alcohol. No debe olvidarse, y que no se olvide, la vergüenza, la suciedad, el salvajismo del capitalismo. Esto recibe el impulso más fuerte para luchar desde una posición de clase, desde el ideal comunista. Se necesita claridad, claridad y de nuevo claridad. Y lo repito, no debilitamiento, no gasto, no destrucción de las fuerzas. El autocontrol, la autodisciplina no es esclavitud, ni siquiera en el amor.”

Fijando así, sin lugar a dudas, las diferencias entre el concepto del amor libre y la postura del proletariado hacia esa concepción burguesa que, decía Lenin a Armand, está mejor para una novela que para un folleto.