Lenin y los campesinos

Irving Reynoso Jaime
28.Jul.14 :: Biblioteca virtual


“Nosotros obtuvimos la victoria más fácilmente porque en octubre de 1917 marchamos junto con todo el campesinado”.
Lenin en el I Congreso de la Internacional Comunista.

La llamada “cuestión agraria y campesina” ha sido objeto de acalorados debates teóricos y políticos en el marxismo y el movimiento comunista internacional(1). Poco antes de la muerte de Lenin, en octubre de 1923, la Comintern creó la Internacional Campesina (Krestintern) para vincular a los comunistas de cada país con las luchas de las organizaciones agrarias. Sin embargo, a pesar de la señalada importancia del campesinado para el triunfo de la Revolución de Octubre y el posterior gobierno bolchevique en Rusia, no existía un consenso con respecto a la caracterización del campesinado como un aliado en la lucha revolucionaria. León Trotsky, por citar un ejemplo conocido, opinaba en 1930 que el campesinado era “la menos internacional de todas las clases de la sociedad burguesa” y afirmaba que la Krestintern era una organización moribunda y reaccionaria(2).



Este debate se remonta, obviamente, a los trabajos de Karl Marx y Friedrich Engels–intelectuales urbanos del siglo XIX– quienes en un principio identificaron al proletariado como la clase revolucionaria por excelencia, aquella cuyas condiciones de explotación ocasionadas por el capitalismo la llevarían a rebelarse contra el estado burgués, como se expresa claramente en el Manifiesto Comunista de 1848:

De todas las clases que hoy en día se enfrentan con la burguesía, no hay más que una verdaderamente revolucionaria: el proletariado. Las demás están pereciendo y desapareciendo con la gran industria, el proletariado, en cambio, es su producto genuino y peculiar.
Los elementos de las clases medias, el pequeño industrial, el pequeño comerciante, el artesano, el campesino, todos luchan contra la burguesía, para salvar de la ruina su existencia como tales clases. No son pues revolucionarios, sino conservadores. Más todavía, son reaccionarios, pues pretenden hacer retroceder el curso de la historia. Todo lo que tienen de revolucionario, es lo que desemboca en su inminente tránsito hacia el proletariado(3).

En el caso de Marx, varios pasajes de sus obras similares a la cita anterior contribuyeron a la visión tradicional de un intelectual antipático hacia los campesinos, un “Marx urbano”, que veía a los trabajadores agrícolas como residuos de un modo de producción en decadencia, símbolos del retraso material y espiritual del mundo rural(4). Quizá la opinión más famosa de Marx sobre los campesinos es aquella de El dieciocho brumario de Luis Bonaparte, donde los compara con un “saco de patatas”(5). Esta concepción se basaba sobre el hecho de que los pequeños propietarios agrícolas fueron la base social del bonapartismo, de ahí su caracterización de reaccionarios. Para Marx, los defectos del campesinado parcelario radican en el aislamiento de sus unidades productivas, así como en el estancamiento de su producción, que no admite ningún mejoramiento técnico, lo que conduce al atraso de la agricultura en su conjunto. Sin embargo, en el Dieciocho Brumarioel conservadurismo de los campesinos no es una condición inamovible. El campesino revolucionario es aquel que “pugna por salir de su condición social de vida, la parcela”(6). Marx explica que el proceso de pauperización que llevó a la ruina al campesino parcelario puede dar paso al campesino revolucionario, siempre y cuando tenga conciencia de cuáles son sus verdaderos enemigos: la burguesía y el capital. Se dibuja entonces la idea de una alianza revolucionaria de clases: “Por eso los campesinos encuentran su aliado y jefe natural en el proletariado urbano, que tiene por misión derrocar el orden burgués” (7).

La importancia de la alianza obrero-campesina se expresa claramente en una carta de Marx a Engels de 1856: “En Alemania todo dependerá de la posibilidad de respaldar la revolución proletaria con alguna segunda edición de la guerra campesina. Entonces todo saldrá a pedir de boca…”(8). No obstante, esta alianza planteada por Marx exige la total asimilación por parte de los campesinos del programa socialista del proletariado. Al campesinado no se le concede ninguna capacidad de iniciativa y liderazgo político. Esto se debe, como señala Horacio Crespo, a que no se encuentra en Marx ni en Engels una teoría de la diferenciación social campesina que pudiera servir para orientar políticamente a los diversos sectores de trabajadores agrícolas. El campesinado siempre aparece como un todo homogéneo, como un “saco de patatas”. Las menciones en sus trabajos sobre los “estratos campesinos” tienen una función descriptiva y no funcional con respecto a la explicación del proceso social(9).

El estudio de las condiciones agrícolas y sociales de Rusia llevará a Marx a replantearse su visión general sobre el campesinado y la revolución. En una correspondencia de 1881, Marx afirma que la comunidad rural rusa, gracias a ciertas circunstancias históricas creadas por el capitalismo, podía ser la base para la construcción del socialismo en el campo:

Rusia es el único país europeo en el que la “comunidad agrícola” se mantiene a escala nacional hasta hoy día. No es una presa de un conquistador extranjero, como ocurre con las Indias Orientales. No vive aislada del mundo moderno. Por una parte, la propiedad común sobre la tierra le permite transformar directa y gradualmente la agricultura parcelaria e individualista en agricultura colectiva, y los campesinos rusos la practican ya en los prados indivisos; la configuración física del suelo ruso propicia el empleo de máquinas en vasta escala; la familiaridad del campesino con las relaciones de artel le facilita el tránsito del trabajo parcelario al cooperativo y, finalmente, la sociedad rusa, que ha vivido tanto tiempo a su cuenta, le debe presentar los avances necesarios para ese tránsito. Por otra parte, la existencia simultánea de la producción occidental, dominante en el mercado mundial, le permite a Rusia incorporar a la comunidad todos los adelantos positivos logrados por el sistema capitalista sin pasar por sus Horcas Caudinas.(10)

Además, Marx esboza una teoría de la diferenciación social del campesinado, originado con anterioridad a la propia comunicad agrícola y al impacto del capitalismo, y advierte que las clases dominantes pretenden “abolir la propiedad comunal, dejar que la minoría más o menos acomodada de los campesinos se constituya en clase media rural, convirtiéndose la gran mayoría simplemente en proletarios”. Ante dicha perspectiva sólo existía una solución:

Para salvar a la comunidad rusa hace falta una revolución rusa… Si la revolución se produce en su tiempo oportuno, si concentra todas sus fuerzas para asegurar el libre desarrollo de la comunidad rural, ésta se erigirá pronto en elemento regenerador de la sociedad rusa y en elemento de superioridad sobre los países sojuzgados por el régimen capitalista.(11)

Con anterioridad al estudio de la comuna rusa, Marx había reconocido que el proletariado, una vez en el poder, debía asegurarse de mejorar la situación de los campesinos para asegurarles un tránsito suave de la propiedad privada a la propiedad colectiva, y ganarlos para la revolución(12). Como señala Horacio Crespo, el hecho de que Marx dejara de percibir al campesino parcelario como un enemigo del socialismo, implica una evolución de su pensamiento con respecto a las ideas vertidas en el Manifiesto Comunista.(13)

De la misma manera Engels, también en relación con la comuna rusa, había planteado un comienzo de la teoría de la diferenciación, al indicar que si bien la propiedad de la tierra era colectiva, la explotación se realizaba sobre la base de parcelas individuales, situación que generaba una gran desigualdad en el usufructo de las familias: “Casi en todas partes hay entre estos miembros de la comunidad campesinos ricos, a veces millonarios, que se dedican a la usura y chupan la sangre a la masa campesina”(14). Al igual que Marx, Engels modifica su opinión sobre el potencial revolucionario de los campesinos a partir del estudio del caso ruso, otorgándoles un protagonismo en la lucha que no había sido planteado con anterioridad:

Es indudable que Rusia se encuentra en vísperas de una revolución… esta revolución la iniciarán las clases superiores de la capital, incluso, quizá, el propio Gobierno, pero los campesinos la desarrollarán, sacándola rápidamente del marco de su primera fase, de la fase constitucional: esta revolución tendrá gran importancia para toda Europa aunque sólo sea porque destruirá de un solo golpe la última y aún intacta reserva de la reacción europea.(15)

Casi dos décadas después Engels reconocerá la frustración de la perspectiva revolucionaria en Rusia, afirmando en una carta al populista ruso Danielson que la comunidad campesina no logró ser la base para el desarrollo del socialismo porque le faltó la primera condición necesaria, el impulso del exterior, aquel que tendría que venir de Europa occidental luego de la derrota del capitalismo, objetivo cada vez más lejano, sobre todo después del fracaso de la Comuna de París(16). Esta misma idea aparece en su adenda de 1894 al trabajo sobre la cuestión social en Rusia, donde Engels declara que la transformación de la comunidad rusa únicamente puede partir del proletariado industrial en Occidente, y no de la comunidad misma: “si la revolución rusa da la señal para una revolución proletaria en el Occidente, de modo que ambas se completen, la actual propiedad común de la tierra en Rusia podrá servir como punto de partida a una evolución comunista”(17). Si bien Engels mantiene la idea del liderazgo proletario en la revolución, al igual que Marx, ha otorgado mayor importancia al campesinado en la lucha por la construcción del socialismo.

El viejo Engels no tiene ningún empacho en afirmar que el problema campesino está a la orden del día, pues es un factor esencial de la población, de la producción y del poder político. De hecho, declara que cualquier partido que pretenda conquistar el poder “tiene antes que ir de la ciudad al campo y convertirse aquí en una potencia”. El punto fundamental de la reflexión de Engels radica en la inevitable destrucción de la comunidad campesina y la proletarización de sus miembros. “El pequeño campesino es un futuro proletario”. Ante este hecho, los partidos obreros tienen dos opciones: dejar que el campesino sea seducido por los partidos burgueses y se convierta en un enemigo activo de los obreros industriales, o transformarlos en aliados de la lucha revolucionaria. Si bien el deber último del socialismo es otorgar a los proletarios agrícolas la posesión de la tierra en forma colectiva, la estrategia inmediata, para Engels, radicaba en apoyar a los campesinos parcelarios y protegerlos contra el fisco, la usura y los terratenientes. De esta forma se rompería la desconfianza campesina hacia los partidos socialistas, a quienes acusaban de quererles confiscar sus parcelas. Se darían cuenta de que su proletarización, dentro de las estructuras capitalistas, es inevitable, y lograría entonces identificar a sus verdaderos enemigos de clase. (18)

En síntesis, después de este breve repaso por algunas de las obras de Marx y Engels sobre la cuestión agraria y campesina, se observa que sus primeras opiniones sobre el campesinado no eran nada favorables, pues lo caracterizaban como uno de los sectores conservadores –e incluso reaccionarios– de la sociedad, sin embargo, la continuación de sus análisis teóricos combinados con la práctica política y el conocimiento de distintas realidades agrarias en Europa, fueron matizando su visión con respecto a los trabajadores agrícolas, hasta llegar a trazar la posibilidad de una alianza obrero-campesina para la lucha revolucionaria. Además, las descripciones de los diversos tipos de campesinos y su grado de pauperización sirvieron para esbozar los principios de una posible teoría de la diferenciación social campesina. De esta forma, allanaron el camino para posteriores análisis que serían muy fructíferos, tanto en la teoría como en la práctica.

Lenin fue el primer marxista que puso de relieve la estratificación social campesina, basándose en un profundo análisis de los procesos socioeconómicos del campo ruso, y desarrollando de manera creadora las ideas de Marx y Engels sobre la alianza de la clase obrera con el campesinado(19). Lenin dedujo que, en la etapa democrática de la revolución, el proletariado podía formar alianzas con todo el campesinado, mientras que en la revolución socialista sólo podría aliarse con los sectores proletarios y semiproletarios del campo. Esta fue la base de la estrategia y táctica de los bolcheviques.

La elaboración de una teoría científica de la cuestión agraria implicó un extenso análisis de las condiciones sociales en Rusia por parte de Lenin, el cual conviene conocer, al menos en sus lineamientos más fundamentales.

Como señala Lenin en “El desarrollo del capitalismo en Rusia”(20), la cuestión agraria y campesina era un problema que estaba a la orden del día desde mediados del siglo XIX, el cual adquirió pleno protagonismo con la “reforma emancipadora” de 1861, promovida por el zar Alejandro II para abolir el régimen de servidumbre. En realidad, como afirma Lenin, el rasgo fundamental de la agricultura después de la reforma fue su “carácter comercial, de empresa”. Si bien la reforma liberó al campesino de la dependencia personal respecto al terrateniente, introdujo todos los elementos necesarios para imponer el capitalismo en el campo: al crear un mercado de compra-venta de tierras se destruyó el carácter cerrado de la agricultura basada en la economía natural. Por primera vez en Rusia se había creado la gran producción agrícola, basada en el empleo de aperos y máquinas perfeccionados y en una vasta contratación de mano de obra. A principios del siglo XX, la economía natural había sido mayoritariamente suplantada por la economía mercantil-monetaria, a expensas de la ruina y expoliación de los campesinos.

Ante esta situación distintos sectores políticos reaccionaron para criticar los efectos de la reforma de 1861. Los demócratas revolucionarios o populistas, censuraron a la “reforma emancipadora”, promulgada para favorecer los intereses terratenientes y del Estado monárquico, e hicieron una enérgica defensa de la comunidad campesina, sosteniendo la tesis de que esta comunidad era la célula futura del desarrollo socialista en el campo, la cual sería clave para evitar la fase capitalista. Los marxistas, por su parte, si bien no ensalzaban el capitalismo, al menos lo consideraban un sistema más progresista que el feudal, capaz de acelerar el desarrollo de las fuerzas productivas y crear las fuerzas sociales para enfrentar a la burguesía. En ese sentido no había una “condena” frontal a la reforma. Sin embargo, marxistas legales como GeorgiPlejánov, seguían considerando a los campesinos como una masa conservadora, y negaron rotundamente la posibilidad de una alianza de la clase obrera con la campesina. Lenin criticó duramente a los populistas y superó las visiones legalistas del marxismo, sosteniendo que no se podía partir del régimen comunal campesino, porque era un hecho irrefutable que el capitalismo ya había penetrado profundamente en todos los ámbitos de la vida económica de Rusia. (21)

Ante los planteamientos populistas de acabar con la escases de tierras, suprimir las cargas fiscales y otros gravámenes que pesaban sobre los campesinos, Lenin replicó que no había “nada de socialista” en tales reivindicaciones, pues “su eliminación no tocará para nada el yugo del capital sobre el trabajo. Pero quitará a este yugo los harapos medievales que lo refuerzan”(22). Pero además de la lucha ideológica contra el populismo y el marxismo legal, Lenin tuvo que enfrentar al revisionismo de la Europa occidental, corriente que, encabezada por EduardBernstein, había iniciado su campaña contra el marxismo a finales de la década de 1890. Dicho revisionismo trató de demostrar que las leyes marxistas del desarrollo capitalista no eran válidas para la agricultura, y que la pequeña explotación agrícola presentaba muchas ventajas. Lenin impugnó esta idea en diversos trabajos, demostrando que las leyes del desarrollo capitalista descubiertas por Marx no solamente regían en la industria, sino también en la agricultura, pero con particulares reflejos(23). Además, develó a los populistas, marxistas legales y revisionistas como abanderaros de los intereses de la burguesía campesina, en la cual buscaban apoyo contra el peligro que significaba el proletariado revolucionario.

Lenin elaboró el primer programa agrario-marxista para el II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, organizado en 1903. En él fijó la alianza obrero-campesina como la piedra angular del leninismo –partiendo de los trabajos de Marx y Engels. El programa marxista-leninista criticaba la idea populista de poner al campesinado a la cabeza de la lucha emancipadora, debido a su dispersión económica y falta de desarrollo político. Para Lenin el fundamento de la alianza debía ser el partido obrero marxista. El II Congreso del POSDR sancionó su programa agrario con dos tareas principales: acabar con la servidumbre y propiciar el desarrollo de la lucha de clases en el campo. Además, Lenin sostuvo la necesidad de distinguir al proletariado agrícola de toda la masa del campesinado, pues era en dicho sector en el que se podía despertar la conciencia de clase y promover la alianza en torno al proletariado industrial. También alertó sobre lo prematuro que resultaría un proyecto de nacionalización de la tierra, pues ello promovería entre los campesinos la esperanza de convertirse en pequeños propietarios, acercándolos a las ideas pequeño burguesas y populistas y alejándolos del desarrollo de una conciencia de clase proletaria. (24)

Así, mientras en Europa occidental el problema obrero se situaba en primer plano, en Rusia el debate más candente se protagonizaba en torno al problema agrario-campesino. Lenin denunció a los partidos monárquico-burgueses por pretender adaptar la posesión de la tierra a las demandas del desarrollo capitalista. En cambio valoró positivamente la tendencia democrática de los partidos pequeño-burgueses –quienes se habían distinguido en la revolución de 1905–, pues sus acciones sirvieron para luchar contra la vieja Rusia y sus estructuras feudales. Sin embargo, Lenin señaló que ningún partido populista podía ofrecer un programa de lucha que incluyera verdaderamente al campesinado. En ese sentido debatió contra los mencheviques “de derecha”, encabezados por Plejánov, y los “de izquierda”, liderados por Trotsky, quienes subestimaban la importancia de los campesinos en la vida política de Rusia. De hecho, la consigna trotskista de “sin Zar, por un gobierno obrero”, implicaba la negación de la alianza obrero-campesina, postura que, según Lenin, llevaría al fracaso de la revolución. La estrategia propuesta por el leninismo contemplaba que el proletariado llevara adelante la revolución democrática (atrayendo a las masas campesinas) y posteriormente la revolución socialista (atrayendo a los campesinos semiproletarios).(25)

Hasta 1905 Lenin sostuvo que la tarea fundamental en el campo debía ser el desarrollo de la lucha de clases. Sin embargo, el crecimiento del movimiento campesino lo llevó a revisar su propio programa. En una serie de escritos planteó que el partido debería apoyar las medidas revolucionarias de los campesinos, incluso la confiscación de tierras. Había que organizar de forma independiente al proletariado rural, mostrándole que sus intereses eran irreconciliables con los de la burguesía rural. Mientras se conservara la propiedad privada de la tierra se debía combatir a los terratenientes y favorecer la propiedad campesina, aunque en “determinadas condiciones políticas” se podía luchar contra la propiedad privada y a favor de la nacionalización de la tierra. La solución del problema agrario comenzaba por el desplazamiento de las relaciones feudales por las relaciones burguesas, algo que podía lograrse por dos caminos: la reforma o la revolución. El primer camino, el “prusiano”, combinaba el desarrollo capitalista con restos de estructuras feudales. El segundo, el “norteamericano”, barría por completo el feudalismo y abría el camino para la economía de los granjeros puramente capitalistas. Desde la abolición de la servidumbre, con la reforma de 1861, y posteriormente con la reforma de Stolypin, en 1906, se transitaba por la primera vía. Lenin defendía el camino “americano” a través de una revolución coronada por la victoria del proletariado y los campesinos.(26)

El nuevo programa agrario leninista se distinguió por la idea de la “continuidad de la revolución”, es decir, la transformación de la revolución democrático-burguesa en revolución socialista. En lo político, la dictadura del proletariado y de los campesinos. En lo económico, la nacionalización de los medios de producción, incluyendo la tierra. Lenin señaló que la nacionalización de la tierra era una medida burguesa, y que en sí misma no combatía la explotación.Sin embargo, cuando el proletariado tiene el poder político, la nacionalización es un instrumento fundamental para atacar la explotación, y el primer paso hacia el régimen socialista –de ahí que los objetivos políticos y económicos fueran de la mano– y cómo la obtención del poder sólo podía lograrse a través del proletariado, debía insistirse en la alianza obrero-campesina.

Los leninistas se pronunciaron a favor de la nacionalización de la tierra en el IV Congreso de “Unificación” del POSDR, celebrado en abril de 1905(27). Sus principales opositores fueron los mencheviques, dirigidos por Plejánov, quienes presentaron un proyecto de municipalización en el que organismos democráticos administraran las tierras locales conseguidas por medio de rescate o indemnización. A diferencia de los comités campesinos locales propuestos por Lenin –formados con proletarios y semiproletarios rurales– las municipalidades agrupaban a todos los estamentos, eliminando las diferencias de clase. Lenin calificó la municipalización como “errónea y nociva”, y decidió aliarse a un sector de los bolcheviques que proponían el reparto de tierras, medida que los campesinos aceptarían con agrado, pero que resultaba insuficiente como medida revolucionaria. No obstante, los mencheviques ganaron la votación gracias a la mayoría de sus delegados, aunque su proyecto no fue bien recibido por los diputados campesinos y populistas de la Duma. Lenin afirmó con respecto a los resultados del IV Congreso: “nuestro programa de partido sigue siendo un programa de componenda con la reacción. No es un programa socialdemócrata, sino democonstitucionalista”.(28)

Al año siguiente se ponía en práctica la reforma agraria del ministro Stolypin, una política que incentivó la creación de un mercado de compra-venta de tierras, desintegró las posesiones de la comunidad campesina (mir) y fortaleció la propiedad agraria individual, contribuyendo a que crecierauna clase de propietarios (kulaks) entre los estratos superiores del campesinado. La reforma también llevó a cabo una política migratoria y de colonización que arruinó a los campesinos más pobres, dejándolos sin tierra y sin hogar. En su artículo “La esencia del ‘problema agrario’ en Rusia”, Lenin afirma que si bien la reforma de 1906 afianzó el desarrollo capitalista en la agricultura, no destruyó de forma radical las viejas relaciones feudales, dejando casi intactas, por ejemplo, las posesiones terratenientes. De forma que el desarrollo del capitalismo en el campo seguía estando oprimido por las estructuras feudales.(29)

La división de clases en el campo se aceleró gracias al desarrollo del poderoso movimiento cooperativo, algo que tuvo efectos destructivos sobre la comunidad rural. Por un lado, la clase de empresarios capitalistas se fortaleció, al mismo tiempo que el proletariado agrícola aumentaba su número. Con la organización de cooperativas agrícolas, los campesinos, en tanto productores y consumidores, salieron de su asilamiento y se incorporaron progresivamente a la economía capitalista. Sin embargo, muchos socialistas plantearon la tesis reformista de que el movimiento cooperativo era “neutral” y que estaba “al margen de las clases”. Además, señalaron el carácter socialista de las cooperativas. Lenin criticó esta idea denunciando que las cooperativas no eran una opción transformadora en sí mismas, pues mientras el proletariado no conquistara el poder, éstas fortalecerían a la burguesía rural(30). A pesar de ello, el movimiento cooperativo significaba un gran avance para debilitar las relaciones feudales que prevalecían en el campo ruso, por lo que había que darles una orientación democrático-revolucionaria.(31)

Otro factor que influyó poderosamente en las estructuras agrarias fue la participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial. El conflicto llevó al campo al borde de la catástrofe económica, generando una crisis de abastecimiento de víveres y aperos de labranza. El reclutamiento se concentró en los campesinos pobres, pues los terratenientes y kulaks contaban con medios de evitar el servicio militar. Además, la guerra cortó los lazos económicos con el exterior, paralizando el comercio y afectando el mercado interno. Con razón Lenin afirmaría que la guerra había hecho avanzar treinta años la lucha revolucionaria, conduciendo a los países de Europa hacia la ruina y obligándolos a dar pasos hacia el socialismo.(32)

No obstante, uno de los planteamientos básicos de Lenin era precisamente el de concretar en primer término la revolución democrático-burguesa, antes de luchar por el socialismo(33). El momento llegó con la revolución de febrero de 1917, una alianza entre liberales y socialistas que culminó con la caída de la monarquía rusa. Lenin presentó entonces sus famosas “Tesis de Abril”, en las que sostenía que el desarrollo revolucionario le había dado el poder a la burguesía, por lo que se podía avanzar a la segunda etapa, conquistar el poder para el proletariado y los campesinos pobres. Se planteaban también un nuevo tipo de Estado: la república de soviets de diputados obreros y campesinos. La dictadura del proletariado y el campesinado fue la bandera leninista durante la fase burguesa de la revolución, fórmula que ahora se sustituía por la dictadura del proletariado y de los “campesinos pobres”. Una vez conquistada la república democrática se presentaba el Estado socialista soviético como la próxima meta.(34)

El programa agrario leninista fue aprobado en la VII Conferencia bolchevique, celebrada en abril de 1917, y posteriormente formó parte del segundo programa del Partido Comunista Bolchevique Ruso, aprobado en 1919.Dicho programa se puede sintetizar en tres puntos: 1) confiscación de la gran propiedad agraria y nacionalización de toda la tierra (la cual se redistribuiría entre los campesinos, pero la propiedad sería del Estado); 2) organizar a los proletarios rurales en una fuerza de clase independiente (los soviets y sindicatos agrícolas serían la base para organizar a los 7 millones de asalariados rurales); y 3) organizar la producción agrícola con dos tipos de haciendas colectivas (los sovjoses –empresas estatales– y los koljoses –cooperativas agrícolas de pequeños y mediados productores–). (35)

La influencia del programa bolchevique sobre las masas campesinas fue notable, fomentando su radicalización y alejamiento de los partidos reformistas, logrando acercar su lucha a la de la clase obrera. La gran agitación campesina revolucionaria dio como resultado el Mandato Campesino –agosto de 1917–, un documento elaborado a partir de 242 mandatos locales que fueron enviados al Comité Ejecutivo Central del Soviet de diputados campesinos. Lenin lo calificó como un documento revolucionario, y sostuvo que el proletariado debía atenderlo para atraer a su lucha a los campesinos trabajadores(36). En resumen, el Mandato exigía la confiscación de las tierras privadas –sin indemnización–, la transferencia al Estado de los terrenos de cultivo de alto rendimiento, la prohibición de la compraventa de tierras, el trabajo asalariado y el arrendamiento.Lenin sostuvo que sólo con la alianza entre obreros y campesinos pobres, y bajo la dirección bolchevique, era que podían lograrse las reivindicaciones del Mandato. Los políticos reformistas, como lo venían haciendo desde años atrás, criticaron la alianza obrero-campesina, pero Lenin los enfrentó argumentando que no todos los campesinos eran de mentalidad pequeño burguesa, y que la historia reciente demostraba que los trabajadores rurales venían tomando conciencia de sus intereses de clase y que estaban dispuestos a luchar bajo las banderas del proletariado. (37)

Uno de los primeros actos del régimen socialista, luego del triunfo bolchevique en la Revolución de Octubre de 1917, fue el histórico “Decreto sobre la tierra”, que contenía las exigencias más importantes del Mandato campesino, como la abolición de la propiedad privada de la tierra sin indemnización. Con el “Decreto sobre la tierra”, el Partido Comunista se ganó el apoyo de amplios sectores del campesinado (sobre todo los medios y bajos) durante los primeros meses del nuevo gobierno, alejando considerablemente a las masas campesinas de los políticos reformistas. (38

Siguiendo con su política agraria, en febrero de 1918 el gobierno soviético publicó la “Ley sobre socialización de la tierra”, la cual tuvo un impacto revolucionario muy grande, atrayendo a millones de campesinos hacia la revolución socialista. El Partido Comunistatransfirió inmediatamente las tierras confiscadas de los latifundistas a los campesinos, sin compensación ni indemnización. El punto controversial de la ley residía en la institución del usufructo igualitario sobre la tierra, una reivindicación pequeño burguesa. El Partido Comunista estuvo de acuerdo, ya que el usufructo igualitario no significaba un peligro para la política agraria (sobre todo con la conquista del poder y la nacionalización de la tierra). Era mejor que la práctica convenciera a los campesinos pobres y medios de que el usufructo igualitario originaba división de clase y fortalecía a la burguesía rural, de esta forma su apoyo a la lucha revolucionaria socialista sería aún más sólido. Es por ello que los bolcheviques incluyeron las tesis agrarias de Lenin en la “Ley sobre socialización de la tierra”, apoyando la creación de haciendas colectivas para que los campesinos se incorporaran gradualmente al proyecto socialista.(39)

Además del usufructo igualitario, el gobierno soviético aceptó otras reivindicaciones campesinas con las que no estaba de acuerdo –como la municipalización de la tierra–. Esto no se contradecía con los postulados de Lenin, quién explicaba que una vez que el poder está en manos del proletariado es necesario un periodo de transición del capitalismo al socialismo, el cual requiere medidas de transición para consolidar el apoyo de los sectores rurales. La nacionalización de la tierra, por ejemplo, frenó el crecimiento de los kulaks y salvó de la ruina a los campesinos pobres y medios, al otórgales el usufructo igualitario de la tierra y prohibiendo la compraventa de tierras y arrendamientos, también facilitó el tránsito de la pequeña explotación agrícola a la gran hacienda colectiva.(40)

El primer resultado concreto de la revolución fue la liquidación de las grandes haciendas y del sistema feudal de tenencia de la tierra. El segundo resultado fue la creación de un nuevo sistema agrario en el que imperaba la pequeña producción mercantil campesina –respetando la fase de transición señalada por Lenin. El campesino medio se convirtió en la figura central de la nueva agricultura soviética, evitando los extremos del kulak y del campesino pobre. Lo positivo de la fase de transición es que mostraba a los campesinos las enormes desventajas económicas de la explotación mercantil individual, situación que los convencía gradualmente de pasar hacia las haciendas colectivas. El saldo negativo de esta política fueron los modestos rendimientos económicos generados por la agricultura basada en la pequeña producción.(41)

Así, el reparto inmediato de tierras hacia los campesinos se basaba en el postulado leninista de que la pequeña explotación agrícola es más progresista que las haciendas feudales. Es cierto que los bolcheviques preferían convertir las antiguas haciendas productivas de los terratenientes en centros agrícolas estatales, pero su número era muy reducido en Rusia. Los bajos rendimientos de la producción agrícola a pequeña escala no eran un problema para los leninistas, pues la producción no era la meta principal, sino la eliminación de las condiciones de explotación(42). Con el reparto agrario los bolcheviques evitaban la experiencia húngara, cuya revolución socialista de 1919 creó inmediatamente las haciendas estatales, provocando un gran descontento entre los campesinos al no recibir las tierras expropiadas a los latifundistas.

En Las tareas inmediatas del Poder soviético, de 1918, Lenin sostiene que en los primeros seis meses del gobierno revolucionario se destruyó la gran propiedad terrateniente. La siguiente tarea consistía en atender los problemas administrativos para transitar gradualmente hacia un “capitalismo de Estado”, etapa obligada para llegar al socialismo. Sin embargo, la intervención extranjera y la guerra civil que estalló a mediados de 1918 obligó a cambiar la política agraria de los bolcheviques. En lugar del “capitalismo de Estado”, el Partido Comunista tuvo que imponer el comunismo de guerra, con medidas de violencia revolucionaria y coerción económica.(43)

Por otra parte, cuando la revolución comenzó a cumplir el programa socialista emergieron las profundas divisiones al interior del campesinado. “El campo ha dejado de estar unido”, afirmó Lenin, refiriéndose a la división básica entre campesinos pobres y kulaks. Las tierras confiscadas se repartieron entre las comunidades agrarias de acuerdo al principio igualitario, asestando un duro golpe a la burguesía agrícola y demás sectores acomodados del campo. Como explicó Lenin, el reparto agrario sólo era el inicio, servía para mostrar que la tierra ya no era propiedad de los terratenientes y que pasaba a los campesinos, pero no era suficiente. La organización colectiva del trabajo era fundamental para implantar el socialismo en el campo, y esto se lograría en la medida en que los campesinos pobres y medios se dieran cuenta que la distribución igualitaria beneficiaba en el fondo a los kulaks, quienes con sus capitales y medios de producción acabarían imponiéndoles una nueva dependencia.(44)

Para avanzar con la revolución socialista había que despertar la conciencia de las masas trabajadoras del campo. Esto se logró con la organización de los comités de campesinos pobres, como el mismo Lenin afirmó: “con este paso cruzamos la frontera que separa a la revolución burguesa de la revolución socialista”(45). Entre julio de 1918 y marzo de 1919, el Partido Comunista envío a más de 40 mil obreros de vanguardia a las comunidades agrícolas, estrechando los lazos entre proletarios urbanos y rurales. En coordinación con los comités de campesinos pobres, los líderes obreros realizaron una verdadera transformación revolucionaria en el campo, por ejemplo, limitando el poder de los kulaks y confiscando el trigo de los acaparadores. Como Lenin sostuvo: “estos obreros llevan el socialismo al campo, ponen de su lado a los campesinos pobres, los organizan e instruyen y les ayudan a aplastar la resistencia de la burguesía”(46). Gracias al trabajo de los comités de campesinos pobres y de los obreros, muchos campesinos medios se fueron incorporando a la lucha revolucionaria.

Paradójicamente, la importancia de los comités de campesinos pobres fue desapareciendo en la medida en que los campesinos llevaban a cabo sus tareas de clase. Otro factor problemático fue que las acciones de los comités comenzaron a chocar con el trabajo de los soviets. Lenin propuso entonces eliminar la “dualidad de poderes” en el campo: “Hemos acordado que los comités de campesinos pobres y los Soviets rurales no deben existir por separado, pues, en caso contrario, habrá discordias y verborrea. Fusionaremos los comités de campesinos pobres con los Soviets, haremos que los primeros se conviertan en los segundos(47)”. De esta forma los Soviet se convirtieron en los únicos órganos de poder en el campo, hecho que Lenin calificó como “una revolución sin estruendo, una revolución que no ha sido tan visible ni ha saltado tanto a la vista de todos como la Revolución de Octubre…, pero que tiene un alcance de profundidad e importancia incomparablemente mayores”.(48)

La revolución socialista había triunfado en el campo ruso. Bajo la dirección del Partido Comunista y de los postulados marxistas-leninistas, el campesinado en alianza con el proletariado derrotaron a los capitalistas y terratenientes en octubre de 1917. Posteriormente, la alianza entre proletarios y campesinos pobres propinaría un golpe letal a la kulaks que apoyaron la contrarrevolución en 1918. La historia demostró la validez de la tesis de Lenin sobre la transformación de la revolución democrático-burguesa en revolución socialista, corroborando también la importancia de la alianza obrero-campesina que Marx y Engels habían esbozado.

Hasta aquí nuestra revisión de las ideas leninistas sobre la cuestión campesina, durante las etapas del tránsito de la revolución democrático-burguesa a la revolución proletaria. Queda pendiente el análisis del papel desempeñado por los campesinos en la consolidación del poder soviético. Sin embargo, como señalara Stalin,aunque la alianza obrero-campesina es una de las cuestiones “más palpitantes” del leninismo, su punto de partida y eje fundamental siempre fue la dictadura del proletariado. El análisis de Lenin concluye que la mayoría de los campesinos poseían una capacidad revolucionaria, y que ésta podía aprovecharse en interés de la dictadura del proletariado. Como afirmó el propio Stalin en 1924: “la historia de tres revoluciones en Rusia confirma plenamente las conclusiones del leninismo a este respecto”. (49)


Notas

(1) La cuestión agraria es el funcionamiento de las leyes que regulan la economía agrícola de acuerdo al modo de producción dominante en ella o de la que gobiernan la transición de un modo de producción a otro en ese ámbito, mientras que la cuestión campesina es el efecto social que el funcionamiento de esas leyes provoca en la población del campo en un momento histórico concreto, cf. Horacio CRESPO, “Campo y ciudad. Teoría marxista de la diferenciación campesina”, en K’ollana. Revista de Definición Ideológica y Concentración Socialista, núm. 1, marzo-abril, Perú, 1982, p. 10.

(2) Véase León TROTSKY, “La Krestintern y la Liga Antiimperlialista”, BiulletenOpozitsi (Boletín de Oposición), núms. 15-16, septiembre-octubre, París, 1930.

(3) Cf. Karl MARX y F. ENGELS, Manifiesto Comunista, Ediciones Akal, Madrid, 1997, p. 34

(4) Dicha visión tradicional se expresa en obras como la de David MITRANY, Marx AgainstthePeasant. A Study in Social Dogmatism, University of North Carolina Press, Chapel Hill, 1951.

(5) “La parcela, el campesino y su familia; y al lado, otra parcela, otro campesino y otra familia. Unas cuantas unidades de éstas forman una aldea, y unas cuantas aldeas, un departamento. Así se forma la gran masa de la nación francesa, por la simple suma de unidades del mismo nombre, al modo como, por ejemplo, las patatas de un saco forman un saco de patatas”, Karl MARX, El dieciocho brumario de Luis Bonaparte, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekín, 1978, p. 131.

(6) Ibídem, p. 132.

(7) Ibídem, p. 136.

(8) Karl MARX, “Carta a Engels en Manchester”, Londres, 16 de abril de 1856, en Karl MARX y Friedrich ENGELS, Obras Escogidas, en tres tomos, t. I, Editorial Progreso, Moscú, 1974.

(9) CRESPO, “Campo y ciudad”, 1982, p. 13. Para Crespo lo que caracteriza las opiniones de Marx sobre los campesinos es la ambivalencia generada por la tensión entre el modelo teórico y la realidad histórica concreta, ibídem, p. 11.

(10) Karl MARX, “Proyecto de respuesta a la carta de V. I. Zasulich”, 16 de febrero de 1881, en Karl MARX y Friedrich ENGELS, Obras Escogidas, en tres tomos, t. III, Editorial Progreso, Moscú, 1974

(11) Ibídem

(12) Karl MARX, “Acotaciones al libro de Bakunin ‘El Estado y la Anarquía’”, en Karl MARX y Friedrich ENGELS, Obras Escogidas, en tres tomos, t. II, Editorial Progreso, Moscú, 1974.

(13) CRESPO, “Campo y ciudad”, 1982, p. 13.

(14) Friedrich ENGELS, “Acerca de la cuestión social en Rusia”, en Karl MARX y Friedrich ENGELS, Obras Escogidas, en tres tomos, t. II, Editorial Progreso, Moscú, 1974.

(15) Ibídem.

(16) Friedrich ENGELS, “Carta a NikolaiFrantsevichDanielson”, Londres, 24 de febrero de 1893, en Karl MARX y Friedrich ENGELS, Correspondencia, t. III, Ediciones Política, La Habana, s.f.

(17) Friedrich ENGELS, “Palabras finales al trabajo ‘Acerca de la cuestión social en Rusia’”, en Karl MARX y Friedrich ENGELS, Obras Escogidas, en tres tomos, t. II, Editorial Progreso, Moscú, 1974.

(18) Friedrich ENGELS, “El problema campesino en Francia y Alemania”, en Karl MARX yFriedrich ENGELS, Obras Escogidas, en tres tomos, t. III, Editorial Progreso, Moscú, 1974.

(19) El análisis de los planteamiento de Lenin con respecto al campesinado está basado en la obra de Sergeĭ PavlovichTRAPEZNIKOV, El leninismo y el problema agrario campesino, t. I, Editorial Progreso, Moscú, 1979.

(20) Véase Vladimir I. LENIN, “El desarrollo del capitalismo en Rusia. El proceso de formación del mercado interior para la gran industria” (1899), t. III. NOTA: La mayoría de los textos de Lenin citados en este trabajo, están tomados de las Obras completas editadas por Akal en 1976, a partir de la versión de Editorial Progreso

(21) Vladimir I. LENIN, “Quiénes son los ‘amigos del pueblo’ y cómo luchan contra los socialdemócratas. (Respuesta a los artículos de RússkoieBogatstvo contra los marxistas)” (1894), t. I, pp. 139-350.

(22) Ibídem.

(23) Véase el trabajo ya citado “El desarrollo del capitalismo en Rusia…”, así como “El capitalismo en la agricultura (el libro de Kautsky y el artículo del señor Bulgákov)” (1900), t. IV, pp. 107-162; y “Comentario. Karl Kautsky. Die Agrarfrage. EineVebersichtiiber die Tendenzen der modernenLandwirtschaftund die Agrarpolitik u. s. w. Stuttgart, Dietz, 1899” (1889), t. IV, pp. 96-102.

(24) Sobre los postulados del programa agrario de Lenin y la alianza obrero-campesina véase: Vladimir I. LENIN, “El partido obrero y el campesinado” (1901), t. IV, pp. 429-438; y “El programa agrario de la socialdemocracia rusa” (1902), t. VI, pp. 125-172.

(25) Sobre dicha estrategia véase Vladimir I. LENIN, “El programa agrario de la socialdemocracia en la primera revolución rusa de 1905-1907” (1908, 1917), t. XIII, pp. 217-438; “Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática” (1905), t. IX, pp. 9-137.

(26) Vladimir I. LENIN, “El programa agrario de la socialdemocracia en la primera revolución rusa de 1905-1907” (1908, 1917), t. XIII, pp. 217-438; “Revisión del programa agrario del partido obrero” (1906), t. X, pp. 167-197.

(27) Vladimir I. LENIN, “Quiénes son los ‘amigos del pueblo’…”; “Revisión del programa agrario…”.

(28) Vladimir I. LENIN, “Revisión del programa agrario…”; “Informe sobre el Congreso de Unificación del POSDR (carta a los obreros de Petersburgo)” (1906), t. X, pp. 315-381; “Congreso de Unificación del POSDR. 10-25 de abril (23 de abril-8 de mayo) de 1906” (1907), t. X, pp. 279-307.

(29) Vladimir I. LENIN, “La esencia del ‘problema agrario’ en Rusia” (1912), t. XVIII, pp. 120-124.

(30) Vladimir I. LENIN, “El capitalismo en la agricultura…”; “Aventurerismo revolucionario” (1902), t. VI, pp. 218-240.

(31) Vladimir I. LENIN, “Proyecto de resolución de la delegación socialdemócrata rusa en el Congreso de Copenhague sobre las cooperativas” (1910), t. XVI, pp. 261-262.

(32) Vladimir I. LENIN, “Del diario de un publicista. Campesinos y obreros” (1917), t. XXVI, pp. 359-367; véase también “La catástrofe que nos amenaza y cómo luchar contra ella” (1917), t. XXVI, pp. 403-448.

(33) Vladimir I. LENIN, “El programa agrario de la socialdemocracia…”; “Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática”.

(34) Vladimir I. LENIN, “Las tareas del proletariado en la actual revolución” (1917), t. XXIV, pp. 436-441.

(35) Vladimir I. LENIN, “El programa agrario de la socialdemocracia…”; “Carta de despedida a los obreros suizos” (1917), t. XXIV, pp. 408-417.; “VII Conferencia (de abril) de toda Rusia del POSDR(b). 24-29 de abril (7-12 de mayo) de 1917” (1917), t. XXV, pp. 169-277; “Respuesta a una crítica de nuestro proyecto de programa” (1903), t. VI, pp. 465-481; “Revisión del programa agrario…”; “El Congreso de los diputados campesinos”, en Obras escogidas, t. VI, Editorial Progreso, Moscú, 1973, pp. 332-336; “I Congreso de toda Rusia de diputados campesinos. 4-28 de mayo (17 de mayo-10 de junio) de 1917” (1917), t. XXV, pp. 465-494; “Las tareas del proletariado en la actual revolución”.

(36) Vladimir I. LENIN, “Del diario de un publicista…”.

(37) Ibídem.

(38) Vladimir I. LENIN, “Segundo Congreso de toda Rusia de los soviets de diputados obreros y soldados. 25-26 de octubre (7-8 de noviembre) de 1917” (1917), t. XXVII, pp. 351-372; “La alianza de los obreros y de los campesinos trabajadores y explotados. Carta a la redacción de Pravda” (1917), t. XXVII, pp. 441-443.

(39) Vladimir I. LENIN, “VI Congreso Extraordinario de toda Rusia de los soviets de diputados obreros, campesinos, cosacos y del ejército rojo. 6-9 de noviembre de 1918. (Discurso sobre el aniversario de la revolución)” (1918), t. XXIX, pp. 457-470.

(40) Vladimir I. LENIN, “Tesis para el II Congreso de la Internacional Comunista” (1920), t. XXXIII, pp. 289-336.

(41) Vladimir I. LENIN, “Economía y política en la época de la dictadura del proletariado” (1919), t. XXXII.

(42) Vladimir I. LENIN, “Tesis para el II Congreso de la Internacional Comunista”.

(43) “Las tareas inmediatas del Poder soviético” (1918), en Obras escogidas en doce tomos, t. viii, Editorial Progreso, Moscú, 1977, pp. 90-129.

(44) Vladimir I. LENIN, “Discurso pronunciado en el I Congreso de toda Rusia de departmentos agrarios, comités de pobres y comunas. 11 de diciembre de 1918” (1918), t. XXX, pp. 195-205; “Discurso en una reunión de delegados de comités de pobres de las provincias centrales. 8 de noviembre de 1918” (1918), t. XXX, pp. 15-22.

(45) Vladimir I. LENIN, “Discurso pronunciado en el I Congreso de toda Rusia de departmentos agrarios…”.

(46) Vladimir I. LENIN, “La revolución proletaria y el renegado Kautsky” (1918), t. XXIX, pp. 422-430; t. XXX, pp. 75-176.

(47) Vladimir I. LENIN, “Discurso en una reunión de delegados de comités de pobres de las provincias centrales…”.

(48) Vladimir I. LENIN, “Discurso pronunciado en el I Congreso de toda Rusia de departmentos agrarios…”.

(49) “Sobre los fundamentos del leninismo. Conferencias pronunciadas en la Universidad Sverdlov a comienzos de abril de 1924”, en J. STALIN, Cuestiones del leninismo, Ediciones Sociales, México, 1941 [traducción castellana de la undécima edición rusa de la Editorial del Estado de Literatura Política, Moscú, 1939], pp. 9-98.

Bibliografía

CRESPO, Horacio, “Campo y ciudad. Teoría marxista de la diferenciación campesina”, en K’ollana. Revista de Definición Ideológica y Concentración Socialista, núm. 1, marzo-abril, Perú, 1982.

ENGELS, Friedrich, “Acerca de la cuestión social en Rusia”, en Karl MARX y Friedrich ENGELS, Obras Escogidas, en tres tomos, t. II, Editorial Progreso, Moscú, 1974.
_____, “Carta a NikolaiFrantsevichDanielson”, Londres, 24 de febrero de 1893, en Karl MARX y ENGELS, Friedrich,Correspondencia, t. III, Ediciones Política, La Habana, s.f.
_____, “El problema campesino en Francia y Alemania”, en Karl MARX yFriedrich ENGELS, Obras Escogidas, en tres tomos, t. III, Editorial Progreso, Moscú, 1974.
_____, “Palabras finales al trabajo ‘Acerca de la cuestión social en Rusia’”, en Karl MARX y Friedrich ENGELS, Obras Escogidas, en tres tomos, t. II, Editorial Progreso, Moscú, 1974.

LENIN, Vladimir I.,“El Congreso de los diputados campesinos”, en Obras escogidas, t. VI, Editorial Progreso, Moscú, 1973, pp. 332-336.
_____, Obras completas, 46 tomos, Akal Editor, Madrid, 1976 [versión de Editorial Progreso].
 “Comentario. Karl Kautsky. Die Agrarfrage. EineVebersichtiiber die Tendenzen der modernenLandwirtschaftund die Agrarpolitik u. s. w. Stuttgart, Dietz, 1899” (1889), t. IV, pp. 96-102.
“Quiénes son los ‘amigos del pueblo’ y cómo luchan contra los socialdemócratas. (Respuesta a los artículos de RússkoieBogatstvo contra los marxistas)” (1894), t. I, pp. 139-350.
 “El desarrollo del capitalismo en Rusia. El proceso de formación del mercado interior para la gran industria” (1899), t. III.
“El capitalismo en la agricultura (el libro de Kautsky y el artículo del señor Bulgákov)” (1900), t. IV, pp. 107-162.
“El partido obrero y el campesinado” (1901), t. IV, pp. 429-438.
 “El programa agrario de la socialdemocracia rusa” (1902), t. VI, pp. 125-172.
 “Aventurerismo revolucionario” (1902), t. VI, pp. 218-240.
 “Respuesta a una crítica de nuestro proyecto de programa” (1903), t. VI, pp. 465-481.
 “Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática” (1905), t. IX, pp. 9-137.
 “Informe sobre el Congreso de Unificación del POSDR (carta a los obreros de Petersburgo)” (1906), t. X, pp. 315-381.
 “Revisión del programa agrario del partido obrero” (1906), t. X, pp. 167-197.
 “Congreso de Unificación del POSDR. 10-25 de abril (23 de abril-8 de mayo) de 1906” (1907), t. X, pp. 279-307.
 “El programa agrario de la socialdemocracia en la primera revolución rusa de 1905-1907” (1908, 1917), t. XIII, pp. 217-438.
 “Proyecto de resolución de la delegación socialdemócrata rusa en el Congreso de Copenhague sobre las cooperativas” (1910), t. XVI, pp. 261-262.
 “La esencia del ‘problema agrario’ en Rusia” (1912), t. XVIII, pp. 120-124.
 “Carta de despedida a los obreros suizos” (1917), t. XXIV, pp. 408-417.
 “Las tareas del proletariado en la actual revolución” (1917), t. XXIV, pp. 436-441.
 “Del diario de un publicista. Campesinos y obreros” (1917), t. XXVI, pp. 359-367.
 “La catástrofe que nos amenaza y cómo luchar contra ella” (1917), t. XXVI, pp. 403-448.
 “VII Conferencia (de abril) de toda Rusia del POSDR(b). 24-29 de abril (7-12 de mayo) de 1917” (1917), t. XXV, pp. 169-277.
 “I Congreso de toda Rusia de diputados campesinos. 4-28 de mayo (17 de mayo-10 de junio) de 1917” (1917), t. XXV, pp. 465-494.
 “Segundo Congreso de toda Rusia de los soviets de diputados obreros y soldados. 25-26 de octubre (7-8 de noviembre) de 1917” (1917), t. XXVII, pp. 351-372.
 “La alianza de los obreros y de los campesinos trabajadores y explotados. Carta a la redacción de Pravda” (1917), t. XXVII, pp. 441-443.
 “La revolución proletaria y el renegado Kautsky” (1918), t. XXIX, pp. 422-430; t. XXX, pp. 75-176.
 “VI Congreso Extraordinario de toda Rusia de los soviets de diputados obreros, campesinos, cosacos y del ejército rojo. 6-9 de noviembre de 1918. (Discurso sobre el aniversario de la revolución)” (1918), t. XXIX, pp. 457-470.
 “Discurso en una reunión de delegados de comités de pobres de las provincias centrales. 8 de noviembre de 1918” (1918), t. XXX, pp. 15-22.
 “Discurso pronunciado en el I Congreso de toda Rusia de departmentos agrarios, comités de pobres y comunas. 11 de diciembre de 1918” (1918), t. XXX, pp. 195-205.
 “Economía y política en la época de la dictadura del proletariado” (1919), t. XXXII.
 “Tesis para el II Congreso de la Internacional Comunista” (1920), t. XXXIII, pp. 289-336.
_____, “Las tareas inmediatas del Poder soviético” (1918), en Obras escogidas en doce tomos, t. VIII, Editorial Progreso, Moscú, 1977, pp. 90-129.

MARX, Karl y FriedrichENGELS, Manifiesto Comunista, Ediciones Akal, Madrid, 1997.

MARX, Karl, “Acotaciones al libro de Bakunin ‘El Estado y la Anarquía’”, en Karl MARX y Friedrich ENGELS, Obras Escogidas, en tres tomos, t. II, Editorial Progreso, Moscú, 1974.
_____, “Carta a Engels en Manchester”, Londres, 16 de abril de 1856, en Karl MARX y Friedrich ENGELS, Obras Escogidas, en tres tomos, t. I, Editorial Progreso, Moscú, 1974.
_____, “Proyecto de respuesta a la carta de V. I. Zasulich”, 16 de febrero de 1881, en Karl MARX y Friedrich ENGELS, Obras Escogidas, en tres tomos, t. III, Editorial Progreso, Moscú, 1974.
_____,El dieciocho brumario de Luis Bonaparte, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekín, 1978, p. 131.

MITRANY, David, Marx AgainstthePeasant. A Study in Social Dogmatism, University of North Carolina Press, Chapel Hill, 1951.

STALIN, J., “Sobre los fundamentos del leninismo. Conferencias pronunciadas en la Universidad Sverdlov a comienzos de abril de 1924”, en J. STALIN, Cuestiones del leninismo, Ediciones Sociales, México, 1941 [traducción castellana de la undécima edición rusa de la Editorial del Estado de Literatura Política, Moscú, 1939], pp. 9-98.

TRAPEZNIKOV, Sergeĭ Pavlovich,El leninismo y el problema agrario campesino, t. I, Editorial Progreso, Moscú, 1979.

TROTSKY, León, “La Krestintern y la Liga Antiimperlialista”, BiulletenOpozitsi (Boletín de Oposición), núms. 15-16, septiembre-octubre, París, 1930.