¿Las FARC-EP reclutan niños?

Alberto Buitre, tomado de Oficio Rojo

Una de las más repetidas acusaciones contra la guerrilla de las FARC-EP es que reclutan niños entre sus filas.

Se afirma de este modo que la insurgencia colombiana viola tratados internacionales y que es esa organización perversa terrorista comeinfantes y cual más atrocidad comunista, que por años se le ha pretendido acusar.

A propósito, el Bloque Occidental Comandante Alfonso Cano de las FARC-EP hizo en días recientes una puntual aclaración:



El 3 de mayo, El Bloque Alfonso Cano de las FARC-EP entregó tres menores de 15 y 16 años de edad al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) quienes hallaron el modo de ser ingresadas a las filas de distintas unidades de la guerrilla.

Los niños en cuestión ocultaron su verdadera edad.

Y es que nadie menor de 15 años puede aspirar a ser guerrillero de las FARC-EP en disposición a sus normas de reclutamiento las cuales prohíben incorporar a menores de esa edad, en concordancia con lo establecido en el artículo 38 de la Convención de los Derechos del Niño.

Derivado de este caso, las FARC-EP informaron del procedimiento de investigación realizado mediante estrategias de contrainteligencia y por versión libre de las tres jóvenes y se concluyó que antes de cumplir los 15 años y previamente a su ingreso a la organización, estos menores ya habían sido recultados junto otros 7 niños más, para cumplir la misión específica de infiltrarse en la guerrilla.

Como ha de esperarse en estos casos, los niños reclutados son procedentes de areas pobres como el Magüí Payán, en Nariño, y El Bordo, en el Cauca

Este adiestramiento lo recibieron por parte de unidades de la Policía Nacional, a escondidas de sus familias, y preparadas en elementos básicos de milicia e inteligencia de combate.

Lo hicieron bajo el estímulo de recibir una paga mensual y otra suma mayor como recompensa cuando cumplieran la misión, denuncia el Bloque Occidental Alfonso Cano de las FARC-EP-

La misión de estos menores era:

Permanecer en la guerrilla por un tiempo preciso, con el objeto de conseguir información para dar de baja o ayudar en la captura de mandos guerrilleros; realizar acciones de sabotaje y contribuir a la localización del grupo, para proceder a bombardearlo.

Además, cumplida la misión, debían desertar convidando a otros guerrilleros activos y presentarse con el armamento en la Policía de esas localidades.

Este hecho constituye un reclutamiento de menores de 15 años efectuado por las fuerzas armadas colombianas que, incluso aunque no hubiera sido efectuado para realizar tareas de infiltración y espionaje a las FARC-EP, constituye un crimen de guerra.

Cabe decir que as labores de sabotaje y espionaje al servicio del enemigo están penadas gravemente por la guerrilla, “como en el de cualquier ejército en guerra”.

Sin embargo y a pesar que los menores no cumplieron los objetivos de sabotaje para lo cual fueron infiltrados, las FARC-EP anunciaron la aplicación de lo establecido en el artículo 4.3 c) y d) del Protocolo II adicional a las Convenciones de Ginebra, y conforme a lo establecido en el apartado e) de la citada norma y poner el caso en conocimiento de sus familiares y a entregarlos al Comité Internacional de la Cruz Roja para que pueda ayudárseles a rehacer de algún modo sus vidas.

Las FARC-EP denuncian ante la opinión nacional y la comunidad internacional esta práctica criminal, sistemática y perversa por parte del Estado colombiano.

El Ejército colombiano viola así todos los códigos que rigen las leyes de la guerra y el derecho internacional, practica el reclutamiento de niños para Infiltrarlos en la organización y “enviarlos como carne de cañón y sin mayor preparación a cumplir tareas tan riesgosas como son las actividades de espionaje”.

Aunado a eso, las FARC-EP anunciaron la aplicación de acciones disciplinarias a los mandos que omitiendo el obligado deber de verificación exhaustiva permitieron el ingreso a las tres menores a nuestra organización en calidad de combatientes, contraviniendo las normas internas de la organización y el derecho internacional.

“Hacemos un llamado para que en momentos en los que la paz con justicia social es objeto de diálogos en La Habana y de un amplio debate nacional, el Estado colombiano y sus fuerzas armadas proscriban definitivamente esas ilegales prácticas, deshumanizadas, viejas e inútiles, que tan solo revelan la verdadera catadura criminal del régimen que las usa.

“A la vez manifestamos nuestra disposición para, en un proceso de esclarecimiento, explicar con detalle las circunstancias que han llevado a que menores de edad se hayan vinculado a nuestra organización, nunca como combatientes mientras son menores de 15 años, sino en la retaguardia”.

Y a todo esto:

¿Por qué el Estado colombiano se sigue negando a un acuerdo humanitario para hacer un cese bilateral al fuego?

¿Por qué empeñarse en infiltrar menores de edad en la guerrilla, en vez de concentrarse en obtener resultados satisfactorios en la Mesa de Paz de La Habana?

¿Y por qué clamar por las víctimas del conflicto armado, mientras calla que es el mismo Ejército y la Policía Nacional quienes hacen hasta lo ridículo por seguir aumentando las cifras de inocentes?

¿Por qué los medios callan y le mienten a la comunidad internacional?

Sin embargo, los mitos como que las FARC-EP reclutan niños entre sus filas, van cayendo de a poco con el peso de la verdad.