La totalidad en el método dialéctico de Marx y Hegel

Julio Cota, miembro del Buró Político del PCM
10.Mar.14 :: Opinión - Columnas

Debemos pensar el capitalismo en su totalidad para resolver su contradicción fundamental y no de manera fragmentaria para perdernos en reformismos. Esto no es sólo un problema metodológico, sino táctico y estratégico, es ante todo, una posición política entre reforma y revolución. Diversos sectores sociales resisten consciente o inconscientemente al capitalismo, sin embargo, sólo el proletariado consciente contiene la totalidad de los intereses de los oprimidos. Para comprender la crisis civilizatoria de la modernidad que ha generado el capitalismo, es necesario retomar la categoría de totalidad que el sistema hegeliano propuso, y más aún, la que el marxismo en su versión materialista desarrolló y mejoró.

G. F. Hegel pretendió nada menos que explicar todo lo pensable, por ello el eje rector de su sistema filosófico no es su concepto de devenir histórico, sino el concepto de totalidad. La pretensión de Hegel por albergar dentro de un gran armazón teórico todo lo que los hombres han producido a través de la historia, es la Ley que rige el desenvolvimiento del Espíritu (1), es decir, la filosofía misma. La categoría de totalidad es la columna vertebral del método dialéctico de Hegel.Para él lo único real es la totalidad, en donde sus partes integrantes (sujeto y objeto) no son más que momentos históricos de dicha totalidadcomo sistema.

Para Hegel el conocimiento está en el Absoluto (2) y éste se encuentra en nosotros mismos, dicho conocimiento tiene un proceso: primero, la mera consciencia sensible, luego esta consciencia pasa por la autoconsciencia hasta llegar finalmente al saber absoluto. Esto significa para Hegel, que el propio Absoluto se piensa a sí mismo. Idealismo objetivo puro.



Aunque Hegel no fue el primero en utilizar la dialéctica, (lo habían hecho Platón, Aristóteles, Kant etc.) sí fue el primero en estructurarla como un método del conocimiento humano para la comprensión de la naturaleza y la realidad misma. Para Hegel la dialéctica es la oposición radical de toda interpretación fragmentaria de la realidad, y la totalidad es la esencia de su lógica. Esto significa captar el conocimiento no como un producto acabado, sino como resultado de cierto movimiento contradictorio en desarrollo. Como afirma Hegel: “el espíritu quiere acabar, ante todo, la relación existente entre las distintas filosofías y la filosofía en general, pues las diversas partes sólo cobran, en realidad, sentido y valor esencial por su relación con el todo”.(3)

Siguiendo el sistema hegeliano la relación entre el concepto y lo absoluto, Hegel trata de describir el paso de la conciencia a la autoconciencia. “Este movimiento dialectico que la conciencia lleva a cabo en sí misma, tanto en su saber cómo en su objeto, en cuanto brota ante ella el nuevo objeto verdadero, es propiamente lo que se llamará experiencia” (4). Por lo tanto, para el filósofo alemán: pensar la filosofía es pensar la totalidad de lo real.

LA TOTALIDAD EN MARX

K. Marx y F. Engels dieron fin a la filosofía clásica alemana para transformarla en crítica de la economía política, pero a su vez, inauguraron una forma de hacer crítica, es decir, praxis social. Pero debemos al filósofo marxista, Georg Lukács (1885-1971), el haber retomado los postulados del sistema hegeliano para recuperar el concepto de totalidad en Marx.

Asimismo, una de las grandes aportaciones de Marx fue el haber retomado el método dialéctico de Hegel, sin perder de vista el concepto de totalidad. Ahí donde algunos economistas veían relaciones entre cosas (relaciones mercantiles), Marx descubrió el sistema de explotación y dominación del hombre por el hombre mediante su Crítica de la economía política, preámbulo de su obra maestra El Capital.

La lógica dialéctica aplicada por Marx en el análisis de El Capital devela la totalidad del sistema de producción capitalista. Aunque no de manera explícita, en los tres tomos de El Capital, Marx expone la relación de la parte con el todo, que va desde la mercancía hastala fase global del capital. En dicha obra no sólo encontramos análisis económico y político, sino además historia, filosofía, literatura, ciencia, etc., en un todo debidamente armonizado. Es el método dialéctico lo que no debemos perder de vista: “En cuestiones de marxismo la ortodoxia se refiere exclusivamente al método. Esta ortodoxia es la convicción científica de que en el marxismo dialéctico se ha descubierto el método de investigación correcto, que ese método no puede continuar ampliándose ni profundizándose más que en el sentido de sus fundadores” (5), sostiene Lukács.

Gracias a la categoría de totalidad,Marx pudo descubrir la contradicción principal del sistema capitalista: la del capital contra el trabajo. Dicha contradicción es la síntesis y abstracción de la lucha entre la esclavitud asalariada y la dominación del capitalista sobre el obrero. Pero incluso, esta contradicción es la que da origen a la lucha entre explotados y explotadores desde la creación de la propiedad privada sobre los medios de producción y del cambio a través de la totalidad de la historia. Contradicción que ha traído consigo guerras, muerte, explotación, racismo, represión etc., y que sólo puede ser entendida y superada desde un sentido de totalidad histórica mediante un enfoque materialista. Por lo tanto “la totalidad concreta es pues la categoría propiamente dicha de la realidad”(6).

Como sabemos, para Marx no es el Espíritu Absoluto el que construye el devenir de la Historia, sino las masas explotadas las que con su lucha, sudor y sangre la escriben. El paso de la conciencia a la autoconciencia en Marx, es la transformaciónde la masa obrera amorfa o clase en sí, para convertirse en clase para sí, materia consciente y organizada con un propósito definido, la revolución proletaria y con ella la emancipación humana.

CONCLUSIONES

Aunque la categoría de totalidad no es la única ni la fundamental del método dialectico de Marx, es de gran importancia porque sintetiza y relaciona de manera implícita a todas las demás categorías como la de contenido y forma, fenómeno y esencia, unidad y lucha de contrarios, etc.

Por otro lado, el discurso posmoderno ha criticado al marxismo de totalizador en su análisis para cualquier objeto de estudio, fenómeno o proceso. Sin embargo, la fragmentación de lo concreto y de lo particular sobre lo universal que proponen los teóricos posmodernos no ha podido ser una crítica consecuente a la modernidad capitalista, porque su lucha contra el racismo, la intolerancia, el machismo, la homofobia etc., son los padecimientosy no las causas que genera el capitalismo como un sistema, es decir, como totalidad.

Esto no quiere decir que las luchas parciales y reivindicativas de ciertos sectores carezcan de validez, importancia o legitimidad. Por el contario, los comunistas deben apoyarlas pero sabiendo articularlas a la totalidad de lucha contra el sistema. De ahí la importancia del descubrimiento de Marx acerca del proletariado, el cual independientemente de su nacionalidad; su forma de lucha contra la burguesía y los patrones, representa en su contenido, los intereses de todo el movimiento obrero y todos sectores oprimidos por el capitalismo.

El problema reside cuando confundimos la táctica con la estrategia y el oportunismo, el reformismo y la socialdemocracia desvía al movimiento obrero y popular de su misión histórica, acabar con la contradicción trabajo-capital. Detrás del discurso posmoderno está la renuncia a la toma del poder y el derrocamiento del sistema capitalista por parte del proletariado como sujeto emancipador.
Por todo lo anterior, no debemos olvidarla categoría de totalidad del método dialectico como pieza importante del análisis materialista. Como afirma Lukács: “Esa ortodoxia no es una guardiana de tradiciones, sino la proclamación siempre vigilante, de la relación del instante presente y de sus tareas con la totalidad del proceso histórico. Y de este modo permanece la vigencia del “manifiesto comunista” acerca de las tareas de la ortodoxia y de sus portadores los comunistas”.

Y en ese sentido, es destacable la vigencia del pensamientode V.I. Lenin, continuador de las bases teóricas y prácticas de Marx y Engels. Vigente porque desarrolló el análisis del capitalismo en su totalidad histórica en su última fase, como un sistema mundial, el cual los posmodernos llaman globalización, capitalismo tardío, época posindustrial, pero en realidad es el imperialismo.

(1)Hegel sostiene que “el Espíritu subjetivo es lo finito, o sea el alma, el entendimiento o la razón. Por Espíritu objetivo entiende las instituciones fundamentales del mundo humano, o sea, el derecho, la moralidad, y la ética, por E. absoluto, entiende el mundo del arte, de la religión y de la filosofía. En estas dos concepciones el E. deja de ser actividad subjetiva para convertirse en realidad histórica, mundo de valores”. Abbagnano Nicola, “Espíritu” en Diccionario de Filosofía, [actualizado y aumentado por Giovanni Fornero], Ed. Fondo de Cultura Económica, México D.F., 2010, pp.403-405.

(2)Para Hegel el Absoluto es al mismo tiempo objeto y sujeto de la filosofía, sin el concepto de absoluto no se puede comprender la realidad finita y su relación con lo infinito.

(3)Hegel G.W.F., “Discurso inaugural” e “Introducción a la historia de la filosofía” en Lecciones sobre la Historia de la Filosofía,

(4)Fondo de Cultura Económica, México, 1996, p.33.
Ibid., p.58.

(5)Lukács Georg, “¿Qué es el marxismo ortodoxo?” en Historia y consciencia de clase, [Trad. Manuel Sacristan], Ed. Grijalbo, 1969, México, DF., p.2.

(6)Ibid., p.11.

(7)Lukács, op. cit., p.27-28.