Cine épico y posmodernidad

Julio Cota, miembro del Buró Político del PCM
24.Feb.14 :: Opinión

El cine épico no ha podido negar el papel de las masas, porque son estas la que dan sentido y razón al personaje principal de la trama histórica. En los últimos años, Hollywood ha tenido que volver al género épico narrativo de las grandes historias para llevarlas a la pantalla grande. Películas como: Los Miserables, Los Juegos del Hambre, Elysium etc., reflejan una visión nostálgica o futurista de la decadente modernidad; algo que el pensamiento posmoderno ha querido aprovechar del cine épico para volver a afianzar sus posiciones ideológicas.

El gusto por el género cinematográfico no es un problema solamente estético sino político. Aunque para la mayoría de los espectadores el gusto entre una película y otra depende más por su forma (publicidad, mercadotecnia y efectos especiales) que por su contenido (guion, trama ehistoria); es necesario ejercitar un ojo crítico para develar la máscara ideológica que impide la reflexión discursiva de los filmes épicos. Un buen filme mantiene el equilibrio entre forma y contenido. No obstante, la llamada posmodernidad apostó más a la forma que al contenido para impregnar desde la estética, sus posiciones ideológicas y políticas a través del cine.



CINE POSMODERNO

Luego de la contrarrevolución en la URSS, el cine posmoderno tuvo un gran auge debido a que el imperialismo difundió masivamente su concepción filosófica y política: el fracaso de la modernidad y sus “metarrelatos”, es decir, el fracaso de la legitimidad de las teorías emancipadoras. Primero, el fracaso del cristianismo y su idea del Dios salvador del mundo; segundo, el fracaso de la Ilustración y la Razón rectora en la historia; tercero, el fracaso de la modernidad capitalista y su proyecto de plenitud y prosperidad para todos; cuarto y el más importante, el fracaso del marxismo y su concepción de la emancipación humana mediante la revolución proletaria.

El cine posmoderno congruente con sus postulados filosóficos se caracterizó por exaltar las pequeñas y complejas historias sin sentido, la cuales llamó “microrrelatos”. En estas pequeñas historias fragmentarias sin contexto, no existe el sentido de la vida y mucho menos sentido histórico. Transpoting, Requiem por un sueño, Pulp Fiction, Brazil, El club de la pelea, etc., fueron algunas de las películas que reflejan el nihilismo activo de la posmodernidad que guiaron el actuar de las capas medias y pequeñoburguesas de la sociedad capitalista en la década de los años 90.

Si bien no podemos definir con exactitud qué se entiende por posmodernidad debido a que la ambigüedad y el eclecticismo son sus características más generales, el ideólogo más destacado del posmodernismo, Jean Francois Lytorad sostiene que: “posmoderno” indica simplemente un estado de ánimo o mejor, de pensamiento”(1). Precisamente la moda posmoderna embaucó a muchos con el ánimo de supuestas “críticas innovadoras” a los proyectos totalizadores de la Ilustración y la modernidad, que incluía a los proyectos del socialismo y del neoliberalismo. Sin embargo, detrás de una supuesta “critica” al neoliberalismo, como una forma más de gestión del capitalismo; el posmodernismo fortaleció las bases estéticas e ideológicas del sistema capitalista. Películas consideradas dentro del género épico como Avatar, X-Men, Gladiador, etc., reflejan la “crítica” posmoderna a la injusticia, la intolerancia y el racismo a través de la promoción de la reforma, la sustentabilidad ecológica, la pluralidadde pensamiento, etc. Con esto, el posmodernismo despertó en el público los sentimientos de esperanza en un mejor mañana, pero descartó la revolución social y el papel que tienen los espectadores como protagonistas del cambio en la vida real y en la historia.

CINE ÉPICO

Es preciso recordar que la palabra “épico” proviene del término griego “epos”, que significa narración. El género épico literario tiene sus orígenes en Tucídides, pero es Homero autor de la Ilíada y la Odisea, quien mediante cantos difundió las guerras y las hazañas de los guerreros griegos con un sentido estético. Pero incluso, desde el poema de Gilgamesh hasta a nuestros días, el hombre no dejó de escribir literalmente su historia y sus épicas hazañas. Como sostiene Marx, el hombre es un ser social que no sólo produce y transforma su entorno de acuerdo a fines, sino que además, es un ser histórico que tiene como motor la lucha de clases y trata de resolver esta contradicción.

La épica literaria se trasladó al cine desde sus orígenes mediante el llamado realismo épico. Al igual que la fotografía y posteriormente el cine, este tipo de realismo tiene como finalidad, captar la realidad objetiva tal y como es; en palabras de Eisenstein “trasmitir directamente un postulado”. El realismo del cine épico retomó la teoría del reflejo de Lenin, como un instrumento estético para quitar el velo ideológico que cubre la realidad, la cual no permite diferenciar la esencia de la apariencia del fenómeno social, político, económico o cultural.

Por primera vez, el realismo del cine épico colocó a las masas como protagonista de la trama histórica. A un lado quedaron los criterios de acerca de la belleza del romanticismo, modernismo y vanguardismo del cine. El Acorazado Potemkim, Octubre, Berlín (Liberación), Espartaco, etc., son algunas de las películas que reflejan el realismo épico en un momento de la realidad histórica tal y como es, es decir, muestran la belleza que producen las masas insurrectas destruyendo lo viejo y creando lo nuevo (sin montaje, sin producción, sin dobles, sin maquillajes). Esto fue reconocido no sólo por los comunistas sino también por los críticos del cine hasta el día de hoy.

El realismo del cine épico fue considerdo por el imperialismo como propaganda soviética. El imperialismo vulgarizó el realismo épico con películas como Pelotón, Rescatando al soldado Rayan, Perl Harbor, entre otras, para reconstruir y tergiversar la historia, pero sobre todo como arma ideológica anticomunista. Por su parte, el fascismo en plena Segunda Guerra Mundial trató de utilizar el realismo épico para la causa de la barbarie nazi y demostrar una supuesta superioridad de la raza aria.

Lenin con su visón estética y política, sostiene que el marxismo tiene la capacidad de asumir críticamente la progresiva herencia cultural de la humanidad. En ese sentido, el realismo no puede ser un dogma; sino la base con la cual podemos desarrollar las categorías estéticas que nos ayuden a desentrañar las distorsiones ideológicas, idealistas, metafísicas y mecanicistas del arte.

CONCLUSIONES

Como vemos, la cuestión entre el cine épico y el cine posmoderno no es una simple elección entre diferentes gustos cinematográficos, sino una posición en la lucha ideológica de proyectos estéticos antagónicos. Aunque los posmodernos lo nieguen, son producto de la historia y de la lucha de clases, su victoria fue momentánea, porque la lucha entre revolución y contrarrevolución es dialéctica como la realidad y de ninguna manera lineal y progresivamente mecánica como le atribuyeron al marxismo.

Los posmodernos sostienen que los “metarrelatos” no tienen legitimidad; mientras ellos legitiman la opresión con sus posiciones neoconservadoras como señaló Jürgen Habermas. El posmodernismo como movimiento social y cultural vuelto moda se presenta como discurso “critico” de la modernidad, pero es puramente reaccionario. Los posmodernos no han podido deslegitimar el proyecto comunista, porque sus microrrelatos, por muy particulares y únicos que sean, tienen algo en común y universal: la explotación, la represión, el desprecio y el despojo. Es por eso que mientras haya explotación del hombre por el hombre, injusticia y represión, la revolución es y será legítima, porque la Razón ilustrada en determinado momento histórico apela a la justicia y se convierte en fuerza material que rompe toda legalidad irracional. Por lo tanto, hasta ahora no hay crítica más consecuente a la modernidad capitalista que la del marxismo.

La historia de la humanidad no se reduce a las grandes hazañas de los guerreros, héroes, reyes o personajes complejos, por el contrario, como materia consciente en movimiento, las masas explotadas irrumpen en la escena de la historia para reescribirla. Desde la publicación en 1848 de El Manifiesto del Partido Comunista escrito por Marx y Engels, tenemos una síntesis histórica de una manera dialéctica, épica y realista conocida como materialismo histórico, el cual describe la lucha de explotados contra sus explotadores, pero más aún, anuncia no de manera profética sino científica, la posibilidad de un mundo sin opresión del hombre por el hombre. El regreso del cine épico a las pantallas hollywoodenses refleja de manera inconsciente en forma de ficción, lo que sucede afuera de los cines, el mundo capitalista convulsionando, y anuncia el momento histórico que vivimos: la época del imperialismo y las revoluciones proletarias.

1) Lyotard F. J., Qué es lo posmoderno, Zona Erógena, N.12, 1992, p.1.