El Partido y el trabajo obrero-sindical

Juan E. Rubio Gualito, Secretario General de la FTI

*Documento presentado en la conferencia obrero-sindical del PCM

“El Partido Comunista es la vanguardia del proletariado, la vanguardia que reconoció perfectamente las vías y medios para liberar al proletariado del yugo capitalista y que por esa razón aceptó conscientemente el programa comunista”.

CONCLUSIONES III CONGRESO INTERNACIONAL COMUNISTA
Ed. Lenguas Extranjeras, Moscu, 1945.

Los sindicatos son las organizaciones primarias, elementales y de masas del proletariado, que tienden a aglutinar sin excepción a todos los obreros de cada sector de la industria y los servicios, promoviendoel ingreso en sus filas, no solamente a los comunistas conscientes sino también a las categorías intermedias y hasta totalmente atrasadas de trabajadores, que van conociendo paulatinamente la lucha obrera y por lo tanto el comunismo a través de las experiencias de la vida.



El papel de los sindicatos en el presente período, precede al combate del proletariado por la conquista del poder, durante este combate y luego, después de la conquista, difieren en muchos aspectos, pero siempre, antes, durante y después, los sindicatos siguen siendo una organización de masas y difiere cualitativamentede las características político-ideológicas del propio Partido, y en relación con este último desempeñan hasta cierto punto el papel de la circunferencia con relación al centro.

Antes de la conquista del poder, los Sindicatos dirigidos por los Comunistas, organizaran a los obreros principalmente en el orden económico para la conquista de posibles mejoras, para el total derrocamiento del capitalismo, pero en un primer plano de toda su actividad figura la organización de la lucha de las masas proletarias contra el capitalismo en vistas a la revolución proletaria.

Durante la revolución proletaria, los Sindicatos realmente revolucionarios organizan, junto con el partido, a las masas para el asalto a las fortalezas del capital y se encargan de los primeros trabajos de organización de la producción socialista.

Luego de la conquista y el afianzamiento del poder proletario, la acción de los sindicatos se traslada sobre todo al campo de la organización económica y consagra casi todas sus fuerzas a la construcción del edificio económico sobre bases socialistas, convirtiéndose así en una verdadera escuela práctica del comunismo.

Durante esas tres fases de la lucha del proletariado, los sindicatos deben de ser dirigidos por su vanguardia, el Partido Comunista, que dirige la lucha proletaria en todas sus etapas. Al efecto, los comunistas y los elementos simpatizantes deben constituir en el seno de los sindicatos células comunistas totalmente subordinados al partido comunista en su conjunto.

Por lo tanto y en la anterior lógica, el Partido Comunista de México deberá de concretizar ciertas tareas en pos de construir estructura al seno de clase, y así verdaderamente jugar el papel histórico que como elemento consciente y avanzado de la misma debe jugar, por lo que las tareas inmediatas para el presente periodo deberán de consistir en:

a) Formar células comunistas en cada Sindicato. Llámense aquellos dirigidos por la CTM, CROC, CROM, UNT, FSTSE, COS, COR, FENASA, CONASIM, etc., ya sea para:

I. La lucha económica directa en contra del patrón (por el salario, estabilidad laboral, prestaciones, seguridad social, etc.),

II. La democratización de los mismos y sus estructuras (lucha contra el charrismo, sindicalismo blanco y amarillo, cacicazgo, contra las estructuras fácticas locales, etc.), y

III. La lucha política (la lucha vs la reforma laboral, por seguridad social general, contra la reformas estructurales, etc.).

b) El empuje y fortalecimiento de los Sindicatos agrupados en la Federación de Trabajadores Independientes (FTI), como una opción Independiente y Clasista para llegar a los sectores no organizados de la clase. En el entendido que esta es una herramienta que se enmarca en la legalidad burguesa y como tal se debe de distinguir las diferencias cualitativas del Partido y de esta herramienta.

Por lo tanto el FTI se debe de mantener como un brazo activo del partido y sus militantes, pero mantener ante “los ojos del Estado” como una organización más, con el objetivo de que el marco de la legalidad burguesa, los revolucionarios puedan llegar a mas sectores no organizados de la clase. Por lo que la misma debe de mantener su imagen pública de “neutralidad”. Siendo la tarea de los militantes Comunistas al seno de los centros de trabajo quien en los hechos la investirán del carácter proletario con el que la misma se constituyo.

Al final la tarea de los comunistas, responsables del trabajo obrero sindical, consiste en hacer de los Sindicatos una escuela de la revolución, en acabar con el espíritu de conciliación de clases que rige el actual mundo sindical, así como combatir la traición de los líderes oportunistas y charros para hacer de estas organizaciones un arma activa del proletariado revolucionario.

Por lo tanto durante el próximo período, la tarea capital de todos los comunistas es la de trabajar con energía y perseverancia para conquistar a la mayoría de la clase, ya sea a través de los Sindicatos“tradicionales” o dando vida a los Sindicatos de la FTI. En ningún caso los comunistas deben dejarse desanimar por las tendencias reaccionarias que se manifiestan actualmente en el movimiento sindical (CONASIM, ASM, CSI, algún sector de CTM, COS, SNTE, SNTSS, FSTSE, etc.) y tienen que dedicarse, mediante la más activa participación en todos los combates cotidianos, a conquistar a laclase obrera para el comunismo pese a todos los obstáculos y las oposiciones.

El mejor indicio de la fuerza de un Partido Comunista es la influencia real que deberá ejercer sobre las masas de obreros sindicalizados, por lo tanto el PCM debe saber desplegar la ascendencia más decisiva sobre los Sindicatos, sin someter a estos a la menor tutela, sino mediante el convencimiento que la claridad de las tareas planteadas, tanto de manera general como de manera concreta, los trabajadores por sí mismos verán representados sus intereses inmediatos e históricos, eran los planteamientos y propuestas realizados por su vanguardia, por lo tanto y para cumplir estas históricas tareas el Partido deberá de construir células comunistas en todos y cada uno de losSindicatos, pero como se ha mencionado el Sindicato no está sometido a él, sino sólo mediante un trabajo continuo, sostenido y abnegado de las células comunistas, el Partido puede llegar a provocar una situación en la que todos las organizaciones de base proletarias sigan voluntariamente y con fervor las orientaciones del propio PCM.

Por lo tanto y como tarea primaria el Partido Comunista de México con sus propios militantes debe formar células en todos los lugares donde haya trabajo, contactos o comunistas laborando.

En conclusión, el Partido Comunista de México, debe empujar un programa de acción para sus militantes al seno de la clase obrera, que nos sirva de eje ideológico, bajo el cual deberán de forjarse las tareas a desarrollar en el siguiente periodo, tareas que deberán de girarbajo los siguientes ejes:

I. La crisis actual devasta la economía del mundo entero, la caída catastrófica de los precios mayoristas, la superproducción coincidente de hecho con la escasez de mercancías, la política agresiva de la burguesía respecto a la clase obrera, la tendencia obstinada a disminuir los salarios y la desaparición de las conquistas laborales hacen retroceder los limitados derechos arrancados a la mismapor lo menos un centenar de años, la irritación de las masas por una parte y la impotencia y traición de las direcciones de los sindicatos tradicionales, de los cuales solo en algunas honrosas excepcionessalen a la lucha, pero como métodos limitados que no se plantean mas que solo un “acomodo o prebendas” en el mundo del capital. Son hechos ineludibles que imponen a los sindicalistas comunistas y revolucionarios nuevas tareas ynuevos métodos de lucha económica en relación con el período de disgregación capitalista,por lo que es preciso que los militantes comunistas y los sindicatos obreros dirigidos por el partido, adopten una política económica agresiva para rechazar la ofensiva del capital, fortalecer las antiguas posiciones y pasar a la ofensiva.

II.La acción directa de las masas revolucionarias y de sus organizaciones contra el capital constituye la base de la táctica sindical. Todas las conquistas obreras están en relación con la acción directa y la presión revolucionaria de las masas. Por “acción directa”, debe entenderse toda clase de presiones directas ejercidas por los obreros sobre los patronos y sobre el Estado: asambleas, paros, boicot, huelgas, marchas, demostraciones enmarcadas en los limites de la legalidad (demandas de titularidad, huelgas en solidaridad, etc.), ocupación de fábricas, oposición violenta a la salida de los productos de esas empresas, sublevación armada y otras acciones revolucionarias, adecuadas para unir a la clase obrera en la lucha por el socialismo, siempre dirigidas y orientadas por los comunistas y su partido. La tarea de los sindicatos revolucionarios consiste, por lo tanto, en hacer de la acción directa un medio de educar y de preparar a las masas obreras para la lucha general por la revolución socialista y la dictadura del proletariado.

III. Estos últimos años demostraron con particular evidencia toda la debilidad de estructuras planteadas por el revisionismo al seno de la clase obrera: consejos obreros (de tinte gramscista, maoísta o anarco sindicalista, sin mayor presencia en el escenario nacional, supuesta unidad sindical al calor de coyunturas (Elecciones, PUNCN, Dialogo Nacional, etc.);paralelismo sindical y la adhesión simultánea de los trabajadores de una empresa a varios sindicatos o corrientes (ejemplo la construcción de varias corrientes al seno del SNTE, como la propia CNTE, el Comité Ejecutivo Nacional Democrático del SNTE, los movimientos de “democratización” del Sindicato Petrolero o del SUTERM, etc.) u organizaciones que tienen intereses diversos a la tarea histórica del proletariado (por ejemplo la manera en que AMLO y sus brazos arrastraron a algunos Sindicatos a la creación de organizaciones en “Defensa del Voto Popular”, “Contra La Imposicón”, el MLN, la Promotora, el Dialogo Nacional, etc., todas al mismo tiempo) los debilita durante la lucha.

Por lo tanto es necesario pasar, y ese debe ser el punto inicial de una lucha incesante, de la organización puramente gremial a la organización por industrias: “Una empresa, un sindicato”, con objetivos que no sean ajenos a las históricas tareas de la clase obrera, por lo que es la consigna en el campo de la estructura sindical, elevando luego el debate hacia la necesidad de conquistar las Federaciones y/o Confederaciones “tradicionales”, o en su defecto el fortalecimiento de la FTI, según sea el caso.

Debemos de tener claridad y pasar por una amplia discusión de la Dirección del Partido para cada caso concreto, ya que se podría caer en el error de realizar practicas sectarias u obreristas, aunque debemos de entender que la tarea primordial es direccionar a la clase, a sus históricas tareas; pero Lenin y Stalin en sus textos enmarcaron perfectamente las tareas de las comunistas al seno de la clase y su relación al resto de las clases explotadas. Por eso la continua discusión y dirección del Partido debe de ser nodal para el cumplimiento de las tareas en el presente periodo.

IV. Cada fábrica, cada centro de trabajo debe convertirse en un bastión, en una fortaleza de la revolución. La antigua forma de vinculación entre los afiliados y sus sindicatos (delegados por sección, “representantes sindicales” charros, “personas de confianza” del Comité charro, etc.) deben ser remplazadas por la creación de Comités Delegacionales o Seccionales de Fábrica o por Centro de Trabajo Democráticos.Estos deberán ser elegidos por todos los obreros de la empresa, cualquiera que sea el origensindical y las convicciones políticas que profesen. La tarea de los militantes partidarios consiste en lograr que todos los obreros de la empresa participen en la elección de su organismo representativo.Ya sea que este se haga de manera abierta o clandestina, según sean las condiciones concretas del centro de trabajo.Debemos omitir las tentativas de elegir a los miembros de los Comités Delegacionales o Seccionales solamente entre los comunistas, ya que esto daríacomo resultado el alejamiento de las masas trabajadoras “sin partido” del propio PCM, debido a lo cual estas tentativas deben ser categóricamente condenadas. Ya que es claro que el organismo constituido únicamente por militantes comunistas debe ser convertida en una célula partidaria, misma que como se ha mencionado, se diferencia cualitativamentede unComité Seccional o Delegacional por centro de trabajo.Lo que es claro es que los militantes comunistas deben accionar e influir, por medio de sus células, ysus comisiones, en losComités Delegacionales o Seccionales de Fábrica o Centro de Trabajo en donde se encuentren desplegando sus tareas, influencia que debe llegar al grado que sean los mismos militantes, quienes por su consecuencia y labor partidaria, los que pueden ser elegidos democráticamente por la base trabajadora sin partido, para dirigir los organismos sindicales obreros.

V. El cierre de las empresas, el paro técnico, la simulación jurídica, los cambios de razón social, el outsourcing y/o las huelgas promovidas por la patronal son actualmente, en la mayoría de los casos, un medio para depurarlas de sus elementos “sospechosos”. Por eso se luchará también contra el cierre de las empresas y los obreros deberán realizar una investigación sobre las causas de ese cierre. Al efecto, se crearán Comisiones especiales de control sobre las materias primas, el combustible, las demandas jurídicas, los clientes, etc., se obtendrá una verificación efectiva de la cantidad disponible de materias primas, de los materiales necesarios para la producción y de los recursos financieros depositados en los bancos. Las comisiones de control especialmente elegidas deberán estudiar atentamente las vinculaciones entre la empresa en cuestión y las otras empresas y la supresión del secreto comercial debe ser propuesta a los obreros como una tarea práctica.

VI. La lucha económica debe ser librada bajo las consignas de estabilidad laboral, aumento general de salarios y del mejoramiento de las condiciones de trabajo. Las tentativas por retrotraer a los obreros a las condiciones de trabajo previas al establecimiento de las Reformas Estructurales (Laboral, del IMSS, del ISSSTE, la Educativa, la Fiscal, etc.) deben ser rechazadas del modo más categórico y revolucionario. Los argumentos de los capitalistas que ponen como pretexto la “competencia extranjera” no pueden de ningún modo ser tomados en cuenta. Los sindicalistas revolucionarios y comunistas no deben abordar los problemas de salarios y de las condiciones de trabajo desde el ángulo de la competencia entre los explotadores, sino que deben tener en cuenta la conservación y la protección de la fuerza de trabajo.

VII. Si la táctica restrictiva de los capitalistas coincide con la crisis económica del país, el deber de los comunistas consiste en no dejarse aislar. Desde un comienzo es preciso arrastrar a la lucha a los obreros de las empresas de los sectores estratégicos (mineros, ferroviarios, electricistas, petroleros, de comunicación, etc.) para que la lucha contra la ofensiva del capital resienta desde el comienzo los centros nerviosos del organismo económico. Aquí son necesarias todas las formas de resistencias útiles para ese fin, desde la huelga parcial, intermitente, hasta una huelga general que se extienda a alguna gran industria en el plano nacional.

VIII. Los comunistas responsables del trabajo obrero sindical, deben proponerse como una tarea práctica del momento la preparación y organización de acciones internacionales por industrias. El paro de los transportes (en apoyo a los obreros griegos) o de la minería (en apoyo a los mineros bolivianos), realizado en un plano internacional, es un poderoso medio de lucha contra las tentativas reaccionarias de la burguesía de todos los países.

Los sindicatos deben seguir con atención la coyuntura mundial para elegir el momento más propicio para su ofensiva económica. No deben olvidar ni un solo instante que una acción internacional sólo será posible si son realizadas las tareas revolucionarias en los sindicatos tradicionales o los propios.

IX. La fe en el valor absoluto de los contratos colectivos, propagada por los propios sindicatos charros, debe enfrentarse con la resistencia áspera y decidida por los Comunistas. Ya que es claro que un primer escenario de la lucha, se debe de empujar por la obtención o en su caso por el respeto a los mismos, pero debemos de tener claro queel contrato colectivo es sólo un armisticio o paliativo para la clase. Ya que aunque en un primer plano, como se ha descrito, puede ser un eje aglutinador y catalizador de la organización obrera, los cierto es que sea ha cometido el histórico error de entenderlos como la máxima tarea de los propios Sindicatos (véase caso STUNAM, o las diferentes secciones del SNTMMSRM), máxime y cuandolos patrones violan esos contratos apenas tienen la menor posibilidad. Un respeto religioso ante los contratos colectivos evidencia la profunda penetración de la ideología burguesa en las mentes de los dirigentes de la clase obrera. Los comunistas responsables del trabajo sindical no tienen que renunciar a los contratos colectivos pero deben ser conscientes de su valor relativo y estudiar el método a seguir para violar esos contratos toda vez que sea ventajoso para la clase obrera.

X. La lucha de las organizaciones obreras contra el patrón individual y colectivo debe ser adaptada a las condiciones regionales y locales, debe utilizar toda la experiencia de la lucha liberadora de la clase obrera. De ese modo, toda huelga importante no solamente tendrá que estar bien organizada, sino que los obreros, desde un comienzo, organizarán cuadros especiales para combatir a los golpeadores y rompehuelgas y oponerse a la ofensiva provocadora de las organizaciones charras de todo tipo, sostenidas por la patronal o el propio Estado. Los porros, los golpeadores, las brigadas blancas y todos esos grupos tienen como objetivo la desmoralización, el fracaso de toda acción obrera, un fracaso que se reduciría no a un simple remplazo de los huelguistas sino al aniquilamiento material de su organización y a la masacre de los dirigentes del movimiento. En esas condiciones, la organización de comisiones de huelga especialistas en la autodefensa, de destacamentos de defensa obrera es una cuestión de vida o muerte para la clase obrera.

XI. Para distraer la atención de los obreros de sus tareas inmediatas y despertar en ellos ambiciones pequeñoburguesas, se plantea la idea de la participación de los obreros en los beneficios, es decir de la restitución a los obreros de una muy pequeña parte de la plusvalía creada por ellos o en otras palabras la Participación de los Trabajadores en las Utilidades (PTU). Esta consigna de perversión obrera debe ser objeto de la crítica más severa e implacable. Y aunque se debe empujar a la clase por la obtención táctica de tal prestación, convirtiéndose en algunos casos en un eje aglutinador del movimiento (como por ejemplo el movimiento de los obreros automotrices de Honda, este primer semestre), también es cierto la necesidad de esclarecer la naturaleza de clase de tal incentivo, siendo solamente un paliativo de la lucha revolucionaria.

XII. Los comunistas responsables del trabajo sindicaldeberán de luchar por mejorar las condiciones de trabajo, elevar el nivel de subsistencia de la clase, la lucha por la democratización sindical u otras demandas reivindicatorias, deberán permanentemente empujar sobre la conciencia colectiva de que en el marco del capitalismo todos esos problemas no podrán ser resueltos. Así, mientras arrancan paso a paso concesiones a la burguesía y el Estado, deben esclarecer constantemente a las masas con la evidencia de que sólo la derrota del capitalismo y la instauración de la dictadura del proletariado son capaces de resolver el problema social. Ni una acción parcial, ni una hueloga parcial, ni el menor conflicto deben pasar sin dejar huellas desde ese punto de vista. Los comunistas generalizarán esos conflictos elevando constantemente la mentalidad de las masas obreras hasta la necesidad y la ineluctabilidad de la revolución social y de la dictadura del proletariado.

XIII.Como planteo C. Marx, en el marco del capitalismo, toda la lucha económica es una lucha política, es decir,es la síntesis histórica de una lucha llevada a cabo por toda una clase, por el proletariado, en contra de los mas sagrados intereses de la burguesía: la propiedad.Por lo tanto en estas condiciones, por más considerables que sean los sectores obreros movilizados por la lucha, ésta sólo puede ser revolucionaria, sólo puede ser realizada con el máximo de utilidad para la clase obrera en su conjunto, si los sindicatos marchan en unión y estrecha colaboración con el Partido Comunista de México.

La teoría y la práctica de la división de la acción de la clase obrera en dos mitades autónomas es muy perniciosa sobre todo en el momento revolucionario actual. Cada acción exige un máximo de concentración de fuerzas, que sólo es posible a condición de una mayor tensión de la energía revolucionaria de la clase obrera, es decir de todos sus elementos comunistas y revolucionarios. Las acciones aisladas del Partido Comunista y de los Sindicatos en donde se encuentren sus militantes de clase están de antemano destinadas al fracaso y a la destrucción (veamos autocríticamente los ejemplos de Honda, Nissan, la CNTE, el SME, etc.). Por eso la unidad de acción, la vinculación orgánica entre el Partido y los Sindicatos en donde se tenga presencia constituye la condición previa del éxito en la lucha contra el capitalismo.

* * * * *

En conclusión las tareas de los Comunistas al seno de la clase obrera debe ser nodales para el siguiente periodo. Poniendo en la palestra las discusiones de la presente conferencia, las argumentaciones político ideológicas aquí expresadas, mismas que deberán de ser llevadas al pleno del Comité Central para su propia discusión y en su caso su aprobación, en el entendido de que son tareas impostergables.

México D.F., Junio 2013.