Elementos para una breve historia de los bolcheviques y el POSDR

Omar Cota, miembro del Buró Político del PCM
09.Nov.13 :: Biblioteca virtual

I.- Introducción.

El presente trabajo tiene por objetivo responder algunas preguntas que contribuyan a un mejor conocimiento de los bolcheviques y el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR). En primer lugar explicaré los orígenes de los bolcheviques, estudiando los principios y escritos políticos que originaron, y posteriormente consolidaron la corriente política en el POSDR. En segundo lugar invitarlos a ingresar al interior del Comité Central del POSDR, con el objetivo de conocer la firmeza con las que se presentaban los distintos posicionamientos al interior del mismo.

Para la primera pregunta abordo la obra que fue la plataforma política de la corriente bolchevique, me refiero al libro escrito por Vladimir IlichUliánov titulado ¿Qué hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento, redactado a finales de 1901 y 1902. Para la segunda pregunta me apoyo del libro Los bolcheviques y la revolución de octubre. Actas del Comité Central del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (b), en este libro podremos echar un vistazo a algunos de los debates ocurridos entre agosto de 1917 y marzo de 1918 ocurridos dentro del Comité Central del POSDR(b), tales como: la decisión para iniciar la insurrección, la expulsión de Zinóviev y Kámenev del Comité Central, etc.



II.- Los orígenes del Bolchevismo y el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (Bolchevique).

En primera instancia trasladémonos a los orígenes que dieron paso a la corriente bolchevique, la cual, fue precedida por los naródniks corriente política que se desarrolló en el último tercio del siglo XIX durante los años del gobierno del Zar Alejandro II en Rusia.

Básicamente los naródniks eran grupos de individuos que compartían la creencia en la teoría de la revolución campesina y en la práctica del terrorismo dirigido en contra de los miembros de autocracia zarista. Lo anterior está influido por el hecho de que en el año de 1861 la servidumbre fue abolida en la antigua Rusia, provocando indefectiblemente el desarrollo de una economía propiamente capitalista en un vasto territorio que desde siglos atrás continuaba bajo el yugo del sistema feudal. Bajo este contexto contamos con la aparición de quien es considerado el fundador del marxismo ruso GeorgiPlejánov quién:

A finales de la década de los años 70 […] rompió con los naródniks por la cuestión del terrorismo individual, cuya utilidad negaba, huyó al extranjero, se convirtió al marxismo y fundó en 1883, en Suiza, un grupo marxista ruso que recibió el nombre de “emancipación del Trabajo”. Durante los quince años siguientes Plejánov y sus compañeros – de los cuales Axelrod y Vera Zasúlich eran los más activos – libraron una infatigable batalla ideológica contra los naródniks, aplicando a Rusia la tesis marxista de que la revolución sólo podía llegarse a realizarse mediante una etapa previa de desarrollo capitalista y por obra del proletariado industrial.(1)

Hago la referencia a los naródniks y a Georgi Plejánov, por el hecho de que años después Vladimir Ulianov combatiría férreamente la posición adoptada por ellos. No obstante, es importante apuntar que en diferentes ocasiones Lenin reconocería el papel de Plejánov como el más importante divulgador del marxismo en Rusia.

Corren los años de 1895 y el joven Vladimir Uliánov Lenin cuenta con veinticinco años de edad, en ese momento en la ciudad de Petersburgo ingresa a la “liga para la lucha de la emancipación de la clase obrera” iniciando así su trayectoria revolucionaria con el reparto de volantes entre los obreros fabriles, actividad que lo llevó a ser encarcelado algunos meses en Siberia. Al respecto Nadiezhda Krupskaya apunta:

Desde la cárcel, Ilich empezó a insistir en la convocatoria del Primer Congreso, a escribir un programa popular del partido; […] En el destierro, Lenin empezó a meditar, en todos los aspectos, la enorme labor organizadora que hacía falta […] comenzó a reunir fuerzas para la organización del órgano central en el extranjero, Iskra, en torno al cual proyectó crear el propagandista, agitador y organizador colectivo de la organización del partido. (2)

Una vez que Uliánov resultara liberado de la prisión, se dedicó de tiempo completo a la redacción de Iskra (la Chispa) y la revista teórica Zariá (La Aurora) en dónde: “El comité de redacción de ambas publicaciones estaría formado por seis miembros: Plejánov, Axelrod y Zasúlich, como militantes de la “emancipación del Trabajo” y Uliánov, Pótresov y Mártov.”(3)

Alrededor de todo este contexto, nos encontramos con que en el año de 1902 Vladimir Uliánov publicara el libro titulado ¿Qué hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento, obra dedicada a:

[…] desarrollar minuciosamente las ideas expuestas en el primer artículo ¿Por dónde empezar? (Iskra, núm. 4, mayo de 1901)[…] a saber: el carácter y el contenido principal de nuestra agitación política, nuestras tareas de organización y el plan de crear, simultáneamente y en distintas partes, una organización combativa de toda Rusia.(4)

Dicha obra está dividida en cinco capítulos, en los cuáles, Vladimir Uliánov discute en cada uno de ellos con los representantes de los dos periódicos de la época: Rabócheie DieloyRabóchaya Mysl; estos periódicos representan varias expresiones políticas frente al movimiento. En este momento sobresalen los denominados economicistas, quienes se abocan exclusivamente a impulsar las luchas por mejoras económicas, relegando a segundo término el trabajo político socialdemócrata. Consecuencia de esto es que las luchas emprendidas por la clase obrera quedan desligadas de objetivos políticos.

Aunado al economismo, aparece en segundo lugar lo que Lenin denominaría como el culto a la espontaneidad; esta práctica se encarga de aminorar el papel del elemento consciente, es decir, el papel que los socialdemócratas efectúan desde fuera del movimiento obrero. Al respecto Uliánov asevera: “Al obrero se le puede dotar de conciencia política de clase sólo desde fuera, es decir, desde fuera de la lucha económica, desde fuera del campo de las relaciones entre obreros y patronos.”(5)

Ya en lo que se refiere al capítulo IV.- El primitivismo en el trabajo de los economistas y la organización de los revolucionarios.; Vladimir Lenin considera que el primitivismo en el trabajo político significa:

[…] el reducido alcance de toda la actividad revolucionaria en general, la incomprensión de que con esta labor estrecha es imposible construir una buena organización de revolucionarios y, por último – y eso es lo principal –, las tentativas de justificar […] el culto a la espontaneidad. (6)

Con estos puntos delineados en la obra de Uliánov Lenin, podemos adentrarnos a la polémica que se desataría con mayor intensidad en la palestra política del último cuarto del siglo XIX en Rusia. Los puntos a debatir que Lenin escribe en el periódico Iskra y destaca posteriormente en su obra antes referida, son un punto de quiebre importante por el hecho de que emprende de manera frontal una lucha en contra de los economistas, naródniks, oportunistas, movimientistas, etc. Al respecto Edward Carr señala:

Lenin libró y ganó tres batallas en el terreno ideológico. Frente a los naródniks, el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso consideraba que la fuerza motriz de la futura revolución sería el proletariado y no el campesinado; frente a los “marxistas legales” [los cuales habían adaptado el marxismo de forma intelectual, vaciándolo de todo contenido revolucionario en lo inmediato], predicaba la acción revolucionaria y socialista; frente a los llamados “economistas” sostenía, en nombre del proletariado reivindicaciones tanto políticas como económicas . (7)

Lenin resguarda los principios ideológicos de la teoría marxista, discute con aquellos que propagan posiciones que alejan o aletargan al movimiento obrero de los objetivos políticos que ponen como mira, la construcción de un partido político que combata el capitalismo. Tuvo que pasar el segundo congreso del POSDR (1903), la revolución de 1905 y la primera y segunda Duma para que en el año de 1912 (diez años después de ¿Qué hacer?), para que los bolcheviques destacaran como un partido con plena solidez ideológica y política.

La VI Conferencia nacional del partido se celebró en Praga, en enero de 1912 […] fueron expulsados del Partido los mensheviques […] Los bolcheviques dejaron de ser un grupo político para formar un partido independiente: el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (bolchevique) (8)

III.- Los bolcheviques y los debates en el Comité Central del POSDR (b).

Una característica invaluable de los marxistas rusos es su dureza al momento del sostenimiento de debates, esta situación no era ajena a los bolcheviques aún enrolados en las mismas filas del POSDR (b). En este momento me sitúo en un periodo crucial para la historia de la Unión Soviética, me refiero al momento que abarca desde julio-agosto de 1917 y el primer trimestre de 1918. En este periodo el Comité Central del POSDR (b) estuvo en la dirección de los siguientes sucesos: administró la paz de Brest Litovsk, derrotó junto con el apoyo popular ruso el intento de golpe de estado por parte del general Kornílov; además el Comité Central estuvo en la dirección del acto más significativo de 1917: el inicio de la insurrección armada.

Aquí es pertinente preguntar ¿Quiénes eran los miembros del Comité Central en ese momento? Para responder esta pregunta en la introducción del libro titulado Los bolcheviques y la revolución de octubre. Actas del Comité Central del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (b) tenemos la respuesta:

Los que en 1917 fueran los máximos dirigentes bolcheviques, miembros del Comité Central, se encuentran, discuten, actúan y deciden con Lenin y a su alrededor. Tres decenas de personas. […]: Stalin, Sverdlov, Dzherzhinski, Trotski, Zinóviev, Kámenev, Bujárin, Alejandra Kollontai. Otros fueron menos conocidos en el exterior y por ello más fácilmente olvidados (pocos conocen aún hoy quiénes fueron un Artiom, un Berzin, un Bubnov) pero que en aquellos meses desempeñaron por cierto, un papel no inferior.(9)

Destaco aquí un suceso que provocó debates intensos dentro del Comité Central, al grado de que Lenin crítico la posición de sus demás camaradas, insistiendo así, en la efectuación de un Congreso extraordinario para liberar el debate en torno a la participación o no de los bolcheviques en la denominada Conferencia Democrática. Para esta situación considero importante hacer la siguiente anotación: en la concepción leninista del partido, el centralismo democrático es un principio partidario fundamental, el cual salvaguarda la decisión tomada por la mayoría, de manera que la minoría acata las decisiones. Finalmente las decisiones se vuelvan monolíticas y es de obligación absoluta del conjunto partidario acatarlas. ¿Por qué señalo esto? Porqué a pesar de que Lenin y los bolcheviques eran firmes en dicho principio, hubo momentos en los que este referente vaciló en las mentes de los miembros del Comité Central.

Conozcamos el debate. Es en el acta número dieciocho del 21 de septiembre (4 de octubre) de 1917, el Pleno del Comité Central sesiona con la asistencia de Trostki, Kamenev, Stalin, Sverdlov, Noguin, Miliutin, Smilga, Uritski, Sergneyev, Muranov, KrestinskiIoffe, Dzserzhinski, Bujarin, Sokolnikov y Shaumian, (todo ello con ausencia de Lenin que se encuentra en el extranjero). A continuación se lee:

1.- En cuanto a la Conferencia Democrática, se decidió no abandonarla, sino contentarnos con llamar a los miembros de nuestro Partido que formen parte del presídium. […] la decisión final corresponde a la Conferencia del Partido que debe ser organizada de inmediato con la fracción bolchevique de la Conferencia Democrática. […] Por 77 votos contra 50, la Conferencia decidió participar en el preparlamento. Esta decisión fue ratificada por el Comité Central.(10)

Por otro lado tenemos a Uliánov Lenin preocupado por esta decisión, hecho que le obliga a enviar una carta titulada: Carta al Comité Central y a los Comités de Petrogrado y de Moscú del POSDR escrita entre el 25 y 27 de septiembre (7 y 8 de octubre), en dónde señala:

La Conferencia Democrática no representa a la mayoría del pueblo revolucionario, sino solamente a los dirigentes pequeño burgueses conciliadores. No hay que dejarse engañar por las cifras electorales. […] No podemos “aguardar” a que se reúna la Asamblea Constituyente, pues entregando Petrogrado, Kerenski y Cía., siempre podrán hacerla fracasar. Sólo nuestro Partido, con el poder en sus manos, podrá garantizar la convocatoria a la Asamblea Constituyente […] El aparato existe: los soviets y las organizaciones democráticas […] Tomando el poder simultáneamente en Moscú y en Petrogrado (no importa quién comience, es probable que pueda comenzar en Moscú), triunfaremos incuestionablemente y sin duda alguna. (11)

La situación que se derivó de esta carta fue la siguiente, el Comité Central dejo sin respuesta los llamamientos de Lenin a la insurrección, lo que provocó que el dirigente bolchevique optara por enviar una segunda carta titulada La crisis ha madurado. En este documento podemos ser testigos de como Lenin se dirige con total dureza al conjunto del Comité Central, de manera que recurre a una coacción del máximo órgano dirigente para que rectifique su postura. En palabras de Lenin:

Cuando veo que el C.C. ha dejado incluso sin responder a todas mis observaciones en este sentido, desde que comenzó la Conferencia Democrática […] por fuerza he de interpretarlo como una ‘delicada’ insinuación del C.C. de que no desea que se mencione siquiera la cuestión, una delicada insinuación para que me calle la boca y me retire. Estoy obligado a presentar mi pedido de separación del C.C, cosa que hago, reservándome la libertad de hacer propaganda en las organizaciones inferiores del partido y ante el congreso del partido. Tengo la firmísima convicción de que si ‘aguardamos ‘ al Congreso de los soviets y dejamos pasar el actual momento, matamos la revolución. (12)

Finalmente y después de estos momentos tensos acaecidos en menos de un mes, el Pleno del Comité Central anexa un documento al acta número 23 fechada el día 5 de Octubre de 1917 dónde señala que:

Nosotros, la fracción bolchevique de los socialdemócratas, declaramos: no tenemos nada en común con ese gobierno de traición al pueblo [se hace referencia al preparlamento del acta número dieciocho antes citada] ni con ese Soviet de complacencia contrarrvolucionaria. […] ¡La revolución está en peligro! […]¡Hacemos un llamamiento a la vigilancia de los obreros y de los soldados de Moscú! […] ¡Todo el poder a los soviets!, ¡Toda la tierra para el pueblo!, ¡Viva la paz inmediata, honesta, y democrática!(13)

Para concluir esta discusión sostenida por Lenin y los demás miembros del Comité Central, me queda hacer algunos comentarios. En primer lugar podemos percibir la dureza con la que Lenin se dirige a sus camaradas del POSDR, incluso, puede interpretarse que su salida del C.C. parecería un chantaje total, no obstante, la posición de Lenin no era la de un aventurero que estuviera empecinado en la insurrección, por el contrario, Lenin sabía que sin el apoyo del Comité Central, de sus camaradas de partido y la de los soviets, la insurrección no podría triunfar exitosamente.

IV.- Conclusión:

En este ensayo se ofrece un panorama de diferentes épocas y virajes ocurridos dentro de los Bolcheviques y su posterior organización en el POSDR. Se hace énfasis en la dureza y disposición de cada uno de los miembros del Comité Central para tomar un posicionamiento político. Años de intensa labor para combatir los embates de todos los flancos posibles fueron librados con maestría por parte de la dirección colectiva del Comité Central.

Por último quiero anotar que para el siguiente número de nuestra revista, ofreceré un artículo que toque el tema delosataques centrados a la personalidad del camarada Joseph Stalin y la construcción del socialismo en el Siglo XX.

Bibliografía:

• Almazán, Valdés (comps.), “Lenin como organizador del partido” en Bolcheviques en el poder, una antología del pensamiento revolucionario, Ed. Ocean Sur, México, 2010.
• Bajo la redacción de la comisión del Comité Central del P.C.(b) de la U.R.S.S., Historia del Partido Comunista /Bolshevique/ de la U.R.S.S., Ediciones en Lenguas Extranjeras, Moscú, 1939.
• Carr, E.H., “Los fundamentos del bolchevismo” en La revolución bolchevique. La conquista y la organización del poder (1917-1923). Volumen 1., Trad. Soledad Ortega., Ed. Alianza Editorial, Madrid., 1985.
• Lenin. V.I., “¿Qué hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento” en Obras escogidas en tres tomos. Tomo I., Ed. Progreso, Moscú, 1981.
• Lenin, Vladimir I., “La estrategia para la toma del poder”, Ed. Ciencias sociales, Ministerio de Cultura, La Habana, 1976.
• Traducción de Figueroa Max, Álvarez Carlos, introducción de Giuseppe Boffa traducida del italiano por Carlos Echagüe, “Los bolcheviques y la revolución de octubre/ actas del Comité Central del Partido Obrero Socialdemócrata ruso (b)/ Agosto de 1917 a febrero de 1918”, Ed. Cuadernos de pasado y presente, Vol.28, México, 1978.

1) Carr, E.H., “Los fundamentos del bolchevismo” en La revolución bolchevique. La conquista y la organización del poder (1917-1923). Volumen 1., Trad. Soledad Ortega., Ed. Alianza Editorial, Madrid., 1985, Pp. 18-19.
2) Almazán, Valdés (comps.), “Lenin como organizador del partido” en Bolcheviques en el poder, una antología del pensamiento revolucionario, Ed. Ocean Sur, México, 2010., Pp. 334.
3) Carr., Op.cit., Pp. 20.
4) Lenin. V.I., “¿Qué hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento” en Obras escogidas en tres tomos. Tomo I., Ed. Progreso, Moscú, 1981, Pp. 117.
5) Lenin. V.I., Op.cit., Pp. 181.
6) Lenin. V.I., Op.cit., Pp. 199.
7) Carr., Op.cit., Pp. 22.
8) Bajo la redacción de la comisión del Comité Central del P.C.(b) de la U.R.S.S., “Los mencheviques y los bolcheviques durante el periodo de la reacción Stolypiniana. Los bolsheviques pasan a formar un partido marxista independiente. (1908-1912)” en Historia del Partido Comunista /Bolchevique/ de la U.R.S.S., Ed. Progreso, Moscú, 1939, Pp. 164-168.
9) Traducción de Figueroa Max, Álvarez Carlos, introducción de Giuseppe Boffa traducida del italiano por Carlos Echagüe, “Los bolcheviques y la revolución de octubre/ actas del Comité Central del Partido Obrero Socialdemócrata ruso (b)/ Agosto de 1917 a febrero de 1918”, Ed. Cuadernos de pasado y presente, Vol.28, México, 1978, Pp. 1.
10) Figueroa Max, Álvarez Carlos, Op.cit., Pp. 67-68.
11) Lenin, Vladimir I., “La estrategia para la toma del poder”, Ed. Ciencias sociales, Ministerio de Cultura, La Habana, 1976, Pp. 444-445.
12) Lenin, Vladimir I., Op.cit., Pp. 490.
13) Actas… Op.cit., Pp. 82.