Acercamiento a las bases teóricas de la equiparación y la contraposición marxista

Alfonso Alvirde
31.Oct.13 :: Opinión

Quisiera dedicar este humilde trabajo a la materialización de la teoría de la equiparación, es decir, a las víctimas de la despiadada persecución anticomunista en Europa.

Desde mucho tiempo antes que la unión europea publicara la Declaración de Praga, los esfuerzos por equiparar al comunismo y al fascismo ya se habían manifestado en el terreno teórico e ideológico, resaltando en esta labor de manera particular Hannah Arendt y Karl Popper.

Debemos señalar que ambos autores son respetados en la academia y Popper particularmente es considerado por algunos como un paradigma del conocimiento filosófico y sociológico. Por lo que resulta lógico decir que la lucha teórica contra la equiparación del fascismo con el comunismo no podría ser agotada en un solo ensayo. Sin embargo, el esfuerzo para enterrar estas teorías debe ser de todos los comunistas del mundo, sin esta lucha será imposible marcar el fracaso de este intento que atenta contra memoria histórica y todo principio de verdad.



A pesar de que cualquier trabajo de Popper respecto a la equiparación es ante todo un trabajo ideológico, no deja de sorprender a muchos académicos e ingenuos desconocedores de la historia. Muchos autores se sostienen de Popper para “destruir al marxismo”, todos ellos sin ningún éxito.

De manera especial destaca el desprecio de Popper hacia la ciencia histórica, claro está que ese desprecio es producto ante todo de una posición ideológica. Por ello he decidido hacer el trabajo en dos partes, pero me comprometo a describir más profundamente sobre la ley histórica y atacar a Popper en esa dirección.

¿Refutación metodológica o posición ideológica?

Para poder explicar cómo es que la burguesía trata de equiparar al comunismo con el fascismo tenemos que entender la dificultad con la que se encontraron, equiparar dos cosas diferentes en su totalidad requería de una categoría particular, a saber; el totalitarismo. Se esforzaron para encimar montón de cosas, montón de letras sobre la historia y así lograr que la gente olvidara qué bandera ondeó sobre el Reichstag. La forma de lograr eso, por un lado fue un esfuerzo casi propagandista de Hannah Arendt (que no tocaremos en el presente ensayo) y el otro del Karl Popper que si bien se destaca por plasmar un conocimiento profundo de la historia de la filosofía, es muy artificial su argumento para criticar al método de Marx, siempre encaminado a condenar a los oprimidos que luchan por ser libres.

La pretendida extracción metodológica de Popper a la teoría marxista y el fascismo es forzada y no parece un análisis de un teórico de su talla, pero lo que importaba para ello, no era propiamente encontrar esos paralelismos en su justeza metodológica (suponiendo que estos existiesen, cosa que en este ensayo rechazamos duramente), sino que correspondía a un esperado ataque más bien de corte ideológico con un barniz teórico a la teoría del proletariado.

Popper en su libro La sociedad abierta y sus enemigos dice que “Marx probó, y si bien erró en sus principales conceptos, no probó en vano. Su labor sirvió para abrir los ojos y aguzar la vista de muchas maneras” (2010; 297) Entre halagos y demás, Popper nos distrae y se limita a emitir una opinión en lugar de procurar demostrar los errores de Marx que dice haber encontrado. Pero es peor aún, cuando Popper, con este sentido humanista dice que “Marx se sintió movido por el ardiente deseo de ayudar a los oprimidos y tuvo plena conciencia de la necesidad de ponerse a prueba no sólo en las palabras sino también en los hechos” (2010; 297) además dice que la ciencia social le debe mucho a Marx y que es impensable ésta sin los aportes de aquel, de nuevo es engañosoyencubre su verdaderaintención. Veámosla.

En apariencia es muy justo decir que Marx estaba movido por un ardiente deseo de ayudar a los pobres, nadie podría negar la indignación con la que Marx relata la fábrica inglesa en el primer tomo del capital (por citar un ejemplo). Pero por más duro que suene, no era ese sentimiento de indignación el que llevo a Marx a plantearse la posibilidad de la destrucción del modo de producción capitalista, sino que esta conclusión fue el resultado de su investigación y la consecuencia plena del materialismo dialéctico, sin haber descubierto las leyes del modo de producción capitalista, no tendríamos la posibilidad de destruirlo. Aunque debemos señalar en pro de Marx, que él no se limitó a encontrar las leyes del modo de producción capitalista, sino de la historia en general.

La lucha entre la filosofía idealista y materialista es una lucha de irreconciliables, los intentos de conciliarlas han caído en el fracaso. En favor de Popper señalamos que si bien él se declara un racionalista, jamás se ha declarado materialista ni encubre sus intenciones en ese sentido. Esta contraposición de los dos grandes campos de la filosofía la expresa claramente Engels en su Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemanaal declarar que “El gran problema cardinal de toda la filosofía, especialmente de la moderna, es el problema de la relación entre el pensar y el ser” (1975: 16) y hasta nuestros días, sería difícil encontrar argumento en contra a esta afirmación. En ese sentido, Popper se nos manifiesta plenamente idealista cuando dice que “El curso de la historia humana está fuertemente influido por el crecimiento de los conocimientos humanos” y como estos no son predecible, es de suyo que el curso de la historia tampoco lo sea (1999: 12). Es muy evidente que Popper coloca en primer lugar el conocimiento humano, obviando por completo las condiciones materiales históricamente determinadas. Al ser Popper un idealista, su método es idealista y sus resultados también lo serán.Y sería iluso exigirle cosas ajenas a su método, lo que no implica dejar de reflexionar y criticar.

Ahora bien, Popper no ataca a Marx por su supuestos errores, su principal problema con Marx“…es que haya conducido por la senda equivocada a docenas de poderosas mentalidades, convenciéndolas de que la profecía histórica era el método científico indicado para la resolución de los problemas sociales (2010: 297). Acerca de lo que Popper llama “profecía”podríamos resolver la cuestión diciendo que Marx se paró sobre los hombros de gigantes y por eso podría ver tan lejos, pero sería una salida al estilo de Popper: panfletaria y sin argumento. Pensemos por un momento como actúan los profetas, cuanto menos los másprominentes, dan salto y seña de lo que acontecerá, Marx fue férreo enemigo de quienes escribían acerca de sociedad utópicas y antepone un pensamiento científico, expresado en el materialismo dialéctico. Podemos pensar que la molestia de Popper no se encuentra en sus supuestas profecías, sino en lo que nos expone Lukács

“El materialismo histórico es la teoría de la revolución proletaria. Y lo es porque su esencia es la síntesis conceptual de ese ser social al que se debe la producción del proletariado y que determina el ser entero del mismo; lo es porque el proletariado que lucha por su liberación encuentra en él su más clara autoconciencia” (:15).

Un autor de la burguesía, no podría por menos que tener un odio acérrimo por la teoría del proletariado, por la teoría que refleja la autoconciencia del proletariado.

Por otro lado Popper no ataca solamente a Marx en ese sentido, sino que lo hace por haber “caído” en la dialéctica hegeliana que según él, aleja a la gente de la inteligencia. Ante una afirmación de ese estilo, no podemos sino declarar que el marxismo sin dialéctica no sería nada y a la vez, sería dejar de lado la crítica con la cual Marx resultó ser un dialectico más consecuente que Hegel. Hasta el propio Heidegger opina que Marx es el más consecuente de los hegelianos.

En el libro de Popper la sociedad abierta y sus enemigos, Popper afirma que Marx jamás se planteó hacer ingeniería social, que cosas como los planes quinquenales serían considerados por Marx como utópicos. El señor Popper o no entiende o no quiere aceptar, que toda ciencia se desarrolla primero dentro de sí misma y después se amplía en otro muchos ámbitos. La ventaja del materialismo dialéctico, es su precisión y su armonía consigomisma. Pero no podemos pensar, que un teórico como Popper se atreva a afirma una cosa de ese estilo sólo porque él lo creía. Podemos concluir que es un ataque a la producción centralizada y planificada. “…el historicismo se alía precisamente con aquellas ideas que son típicas de la ingeniería social holística o utópica como la idea de “modelos para un nuevo orden”, o de la “planificación centralizada” (Popper, 1999: 87) no hace falta más explicación para Popper ni mayor demostración, simplemente lo afirma. La antítesis de la producción anárquica que impera en el modo de producción capitalista es la planificación de la economía, para que la humanidad continúe su paso por la historia, debe negar el modo de producción capitalista y este convertirse en su contrario. Por eso es que Marx encuentra en la clase obrera la clase antagónica a la clase dominante del modo de producción capitalista. Y aunque Marx no haya hablado de la necesidad de los panes quinquenales, la ciencia marxista se sigue desarrollando en el sentido de sus propios clásicos. Más que un ataque al método de Marx, parece un ataque a la URSS.

Cuando Lukács nos dice que

“… marxismo ortodoxo no significa reconocimiento acrítico de los resultados de la investigación marxiana, ni “fe” en tal o cual tesis, ni interpretación de una escritura “sagrada”. En cuestiones de marxismo la ortodoxia es la convicción científica de que en el marxismo dialéctico se ha descubierto el método de investigación correcto, que ese método no puede continuarse ni ampliarse, ni profundizarse más que en el sentido de sus fundadores” (Lukács, 1985: 74)

Al leer esta certera reflexión de Lukács, sujetos como Popper nos parecen más dogmáticos y casi religiosos respecto a la teoría de Marx que quienes coincidimos con Lukács acerca del método del materialismo dialéctico como el método correcto de investigación. Es necesario anotar que es igual de peligroso quien asume de manera acrítica los resultados de cualquier investigación hecha bajo teoría marxista, que quienes le creen a Popper yel supuesto profetismo de Marx.

Pero Popper, al ser un ávido lector de Marx y seguramente del propio Lukács, dice que los marxistas se repliegan a reconocer al marxismo como un método, a lo que él dice opinarigual (2010; 299), pero afirma que como método también debe ser criticado y dice que en la misma lógica de Marx, debemos juzgar al marxismo como método por sus resultados prácticos. Claro está que el “resultado práctico”, como lo llama Popper, del marxismo más claro es la revolución de octubre y es eso lo que ya no le agrada a nuestro filosofo burgués. Por tanto, su supuesto ataque metodológico se limita a una opinión ideológica muy bien disfrazada.

Juzgue usted señor lector si no es forzada y artificial la tesis que sostiene Popper en la siguiente cita

“¡Miremos siempre los frutos, las consecuencias prácticas de una teoría! Ellos nos hablan, incluso, de su estructura científica. Una teoría o una ciencia que no produce resultados prácticos se limitan a interpretar, tan sólo, el mundo en que vivimos; sin embargo, puede y debe hacer más, debe trasformar al mundo. «Los filósofos-escribió Marx en los albores de su carrera sólo han interpretado al mundo de diversas maneras; lo importante, sin embargo, es cambiarlo.» Fue quizá esta actitud pragmática la que le hizo anticipar la importante teoría metodológica de los pragmatistas posteriores, de que la tarea más característica de la ciencia no está en adquirir conocimientos sobre hechos pretéritos, sino en predecir el futuro” (2010; 299).

Juzguen ustedes si no es forzado escribir una cita e interpretarla al gusto, Popper debe comprender, que para el materialismo dialéctico la práctica constituye el recurso metodológico más valioso, porque al negarse la teoría en la práctica, permite su superación y desarrollo en planos superiores, mejor diga señor Popper, que no cree en la práctica como parte del cambio social, o mejor aún, diga no desea el cambio social. De nuevo vemos, un interés ideológico por encima de un estudio teórico. En referencia a como la burguesía sale en defensa de las contradicciones más duras del capitalismo dice Lukács que “…a menudo también la filosofía de catedra no es otra cosa sino un film con happy-End (cursivas de Lukács), transportada en imágenes (1971: 50)

En la extensa cita de Popper que hicimos en el párrafo anterior, no sólo encontramos una blanda crítica de Popper a la categoría práctica en Marx, sino que también hay disfrazado un ataque hacia el llamado socialismo real. La crítica de Popper va encamina a los supuestos crímenes del comunismo. Y claro está, su visión está encamina, lo sepa o no, a defender y disfrazar las contradicciones del capitalismo.

Popper contra la ciencia histórica.

Si bien todos los argumentos de Popper son esencialmente en del corte ideológico, debemos señalar que ataca la categoría Ley del materialismo dialéctico. Para Popper, descubrir una ley histórica significa querer predecir el futuro. Ya hemos visto que en realidad no satisfactoria su explicación.

¿Entonces es posible una ciencia histórica? Para Popper la historia se reduce a una serie, no necesariamente en unidad, de hechos históricos, una especie de cronología particularmente descriptiva.

Hemos visto a Popper afirmar que el marxismo pretende predecir el futuro, pero a la vez reclama al llamado historicismo no poder predecir el futuro. El señor Popper no quiere un método, quiere un brujo.

Para poder declarar que no es posible una ciencia histórica, Popper se lanza contra la categoría ley del materialismo dialéctico y en su lugar pone sobre la mesa la categoría tendencia, pero claro está que no cumplen la misma función en respectivo sistema. La tendencia según Popper, es solamente aplicable a la estadística, al no haber leyes históricas “El futuro depende de nosotros mismos, pero nosotros no dependemos de ninguna necesidad histórica” (Popper, 1952; citado en El idealismo filosófico y la crisis del pensamiento histórico, 1978). La idea de Popper de criticar la necesidad histórica puede desmentirse de muchas formas. El ser, al ser esencialmente un ser social, requiere de producir riqueza para poder vivir, y pero también organiza de manera un tanto inconsciente el trabajo y este deber ser reproducido y ampliado para poder crear más riquezas y que así no mueran de hambre las generaciones futuras. Si bien es verdad que la técnica contribuye a esto, no podemos subordinar la técnica a la organización del trabajo. Pensemos por ejemplo, si fue la necesidad de transportar mercancías lo que acelera la investigación en el rendimiento y eficacia de los motores de combustión interna o a la inversa.

Aunque la idea de Popper de negar la posibilidad de construir ciencia histórica quizá la encontremos en, como dice Kon, “Las causas sociales del empirismo en la historiografía burguesa actual están dadas por el creciente reaccionarismo burgués” (1978: 255). Y es más claro cuando reflexionamos en qué sería la teoría de Marx sin las determinaciones históricas, sin el imperio de la necesidad, el humano no tendría nada que resolver, así, no habría nada mucho menos producción, ciencia o sociedad. Lo que revela de nuevo el idealismo de Popper.

La ley en el materialismo dialéctico es lo que permanece, lo que se repite de un fenómeno, es una regularidad “…es una de las formas generales de las relaciones existentes entre fenómenos de la realidad. Las leyes de la ciencia reflejan las leyes objetivas” (1958; 156). Por ejemplo, la lucha de clases ha permanecido desde que las clases existen, entonces, las contradicciones entre clase y sus manifestaciones antagónicas han existido y aún existen, no por menos, se pueden resolver. Kovaliov, por ejemplo, en su libro La historia de Roma, desglosa la sociedad romana en distintas épocas y sigue encontrando clases sociales y por supuesto contradicciones entre ellas que llevan a la lucha. Si bien es cierto que de un ejemplo no vamos a extraer una ley, podemos ver como a través de la historia la lucha de clases ha permanecido. Marx en varias obras lo va a mostrar.

Es posible encontrar leyes históricas y una de las leyes históricas del marxismo es la reproducción ideológica, según vives, así piensas, eso se ha manifestado en toda la historia y claro está que Popper no escapa a ello.

Podemos decir, un tanto a manera de conclusión, que Popper al atacar la posibilidad de crear ciencia histórica lo que pretende es cerrar la puerta de la lucha de clases. La realidad dirá quien se equivoca, pero al sustentar que la lucha de clases es ilusoria, pertenece a la profecía, no es tan distante decir que ella misma es un crimen, por ello es tan importante para la teoría de la equiparación acabar con la ciencia histórica, dale una mirada empirista y justificar la subjetividad.

Bibliografía citada.

Engels, Federico (1975) Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana. Progreso. URSS
Lukács, Georgy (1969) Historia y conciencia de clase, Grijalbo, México.
Lukács, Georgy (1970) Lenin, la coherencia de su pensamiento. Grijalbo. México.
Lukács, Georgy (1971) Mi camino hacia Marx. Federación editorial mexicana. México.
Popper, Karl (1999) Miseria del historicismo. Taurus. España.
Popper, Karl (2010) La sociedad abierta y sus enemigos. Paidós, Barcelona.
Rosental, M y Straks (1958) Categorías del materialismo dialéctico. Grijalbo. México.