Artículos de: 31 Enero 2014

La grandeza moral de Fidel es incuestionable

En 1988 se produjo en México un escandaloso fraude electoral; se cayó el sistema al momento del conteo de votos, cuando las tendencias favorecían al Frente Democrático Nacional, y se restableció dando un resultado diferente, ya a favor de Salinas de Gortari. En muchos distritos se encontraron boletas a medio quemar que estaban a favor del FDN, muchas casillas fueron robadas. Ciudadanos que estaban involucrados en la defensa del voto fueron asesinados. No hay lugar a duda de que Carlos Salinas obtuvo la Presidencia violentando la legalidad electoral. Poco después, el Palacio Legislativo de San Lázaro fue incendiado, afectando casualmente los paquetes electorales de esa elección.

El último informe presidencial estuvo marcado por esa dinámica. El ritual fue subvertido cuando el diputado Jesús Luján, del PPS -no Muñoz Ledo, Senador del FDN, como fue divulgado-, interpeló a Miguel de la Madrid desacralizando la ceremonia, algo no visto hasta entonces.

Las movilizaciones contra el fraude fueron inmensas y la antipopularidad de Salinas creciente. La fracción parlamentaria del FDN, integrada por varios partidos, tuvo una actitud decorosa. Finalmente la elección fue calificada por acuerdo del PRI y el PAN y Salinas fue declarado Presidente. En las calles las movilizaciones continuaban y en municipios de Guerrero, y Oaxaca, capas populares tomaban las plazas cívicas, en ocasiones armados y dispuestos a todo. Fue interesante el dato de que en varias casillas electorales instaladas en zonas militares el PRI perdió frente al FDN, y varios militares con mando de tropa manifestaron su simpatía por el hijo de Cárdenas y se pusieron a sus órdenes.