Artículos de: 27 Agosto 2013

Declaración del Partido Comunista de México sobre la reforma energética

Buró Político del Partido Comunista de México


No a la entrega del petróleo y la electricidad a los monopolios; Si a la socialización de los medios de producción concentrados.

¿De quién depende que siga la opresión? De nosotros.
¿De quién que se acabe? De nosotros también.
¡Que se levante aquel que está abatido!
¡Aquel que está perdido, que combata!

Brecht

A los trabajadores,

Al pueblo de México:

El lunes 12 de Agosto, Enrique Peña Nieto envió al Congreso de la Unión la iniciativa de Reforma Energética que busca modificar los artículos 27 y 28 de la Constitución y otras leyes secundarias; de aprobarse, se estará entregando al capital privado el petróleo y la generación de electricidad, recursos hasta ahora explotados y administrados exclusivamente por el Estado, a través de PEMEX y CFE .

La voracidad de los monopolios de la energía no aguarda y de inmediato, como aves de rapiña, se enlistan la Exxon, Chevron-Texaco, Royal Dutch Shell, Brtish Petroleum, Repsol, PetroBras Alfa, Mexichem, Carso-CICSA, ICA, Grupo México, entre otras que buscan salir beneficiadas con la exploración, extracción, refinación y comercialización del petróleo y sus derivados, así como la generación y comercialización de la electricidad.

Nuestro Partido no perderá el tiempo en discusiones técnicas acerca de las modalidades que encubren la entrega del petróleo y la electricidad a los monopolios; lo único que corresponde es una oposición contundente a tales medidas y cualquier concesión colocará a quienes la hagan en el campo contrario.

Que no vengan los medios de comunicación con la simulación de que las privatizaciones y la libre competencia son benéficas porque pueden mejorar y abaratar los servicios de electricidad o el precio de la gasolina o gas. Ya tenemos en México una gran experiencia en tal demagogia que acompañó la privatización de la mayoría de las más de 1,151 empresas paraestatales a partir de 1982: despidos de trabajadores, superganancias para banqueros y empresarios a quienes fueron entregadas en fraudulentas licitaciones las compañías aéreas, las minas, las siderurgias, los puertos y aeropuertos, los ferrocarriles, las automotrices, la petroquímica secundaria, la telefonía, las autopistas, y también las tierras ejidales. En lugar del prometido beneficio a los trabajadores de los sectores privatizados, éstos fueron despedidos y recontratados en condiciones de mayor explotación y menos derechos, perdiendo su antigüedad laboral y con mayor inseguridad en el empleo; en lugar de que mejoraran los servicios, éstos disminuyeron su calidad y aumentaron su costo. Los únicos que han ganado son los monopolios cuyos dueños hoy encabezan las listas de los mega-millonarios del mundo: plutócratas que surgieron de la ola privatizadora. Afirmamos que la libre competencia no existe más en esta época donde las economías capitalistas se dirigen inevitablemente a la monopolización creciente en todas las ramas de la industria y los servicios.