Artículos de: 30 Julio 2013

¿Siempre es 26 de Julio?

Uno de los grandes aportes del marxismo es ver las cosas en proceso, en un continuo devenir, en transformación: ver a la materia en movimiento. El estudio de la historia sin esa base, podría caer en el reducto a sucesos acabados y estáticos que se acumulan en el tiempo. Tal vez por eso Fidel decía que Martí fue el autor intelectual del Asalto al Cuartel Moncada; porque la lucha de clases es así, ni somos los primeros en luchar, ni seremos los últimos en hacerlo. En eso radica la importancia del legado de aquellos que combatieron por derrocar a la tiranía, contra las agresiones imperialistas, contra el bloqueo económico, por construir una sociedad diferente, por construir una sociedad sin explotación.

Han pasado ya 60 años desde que se tomó por Asalto el Cuartel, 60 años de que se tomó por asalto el destino de Cuba. Por eso, el Asalto al Cuartel Moncada es aprendizaje que, como bien diría Fidel “nos enseñó a convertir los reveses en victorias”, victorias que más que ser como trofeos que bien podrían cubrirse de polvo en un rincón, son retos de la sociedad socialista, son victorias que se construyen con la lucha ideológica, política y económica, que siguen teniendo como trinchera la fábrica, el barrio, la Sierra, el Llano, la escuela y cada organización que cimienta el edificio revolucionario. Porque cada victoria exige ser una nueva conquista, y cada revés hay que convertirlo en victoria. Así nos lo enseñó el M-26.

¿Qué son esas banderas rojas?

Una voz en medio del contingente se alzó para dar un pase de lista: “Comandante Camilio Cienfuegos”. Y un coro respondió sacando fuerza del vientre, elevando un grito que parecía romper el aire: “¡Presente!”. Luego, la voz continuó: “Comandante Ernesto Guevara de la Serna”. Y antes que el viento volviera, la consigna volvía a quebrar su resistencia: “¡Presente!”, se oyó, mientras la marcha de comunistas avanzaba sobre avenida Reforma, como un barco napoleónico rasgando el océano, blandiendo sobre troncos como brazos poderosos inmensas velas rojas de punta a punta; las banderas del Partido Comunista. Marchaban para rendir honor a la Revolución Cubana, a 60 años del Asalto al Cuartel Moncada que desatara por los seis años siguientes la revuelta que destronara a la tiranía y de la mano de Fidel Castro Ruz, colocara la voluntad de los humildes de Cuba en la silla del Palacio presidencial.

La militancia partió del histórico Hemiciclo a Benito Juárez, dedicado al héroe de la Reforma, el Presidente que de 1862 a 1866 organizó a grupos guerrilleros sobre toda la Sierra Madre Oriental mexicana para vencer la invasión francesa, el entonces Ejército más poderoso del mundo. Un héroe latinoamericano a la altura de José Martí, el apóstol que le diera a Cuba su primera independencia de los españoles en 1898 y que fuera el “autor intelectual” del Moncada, como así lo declarara el Comandante Fidel Castro en su histórica defensa “La historia me absolverá”, tras ser apresado por el fallido asalto del cuartel militar de Santiago.