4T: Paradigma de revolución pacífica

26.Mar.20    Noticias nacionales
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Andrés Manuel López Obrador expresó francamente su rechazo al comunismo.


Hoy, finalmente, Andrés Manuel López Obrador expresó francamente su rechazo al comunismo. En su conferencia de prensa matutina, el presidente de la República, abundando sobre  la corrupción y la impunidad en su gobierno y los gobiernos precedentes, declaró:

—No creían, y siguen sin creer, que se puede transformar de manera pacífica y por la vía legal, electoral; por la vía democrática.

A mí me tocó, cuando estudié en la  Facultad de Ciencia Política, creo que en el primero o ell segundo semestre, llevé Ciencia Política, con el maestro Raúl Olmedo, y uno de los libros que leímos fue “El Estado y la revolución” de Lenin. Y ahí lo que se propone es el cambio revolucionario, la transformación, por la vía armada. Entonces así se formaron generaciones. Y en México, con mucha razón, además ya lo he dicho en otras ocasiones, como las tres transformaciones se hicieron por la vía armada: la Independencia, la Reforma, la Revolución, se pensaba que era imposible llevar a cabo la transformación por la vía pacífica, por la vía electoral.

Hay que observar, sin embargo, las medidas económicas del gobierno de López Obrador para conocer cuál es la transformación pacífica de la que habla.

Desde la Revolución Mexicana, cuya ocurrencia no hizo más que impeler el desarrollo capitalista, la concentración y centralización del capital en pocas manos y la monopolización, México  ha transitado solamente a través de modelos económicos gestores del capitalismo: el keynesianismo y el vulgarmente denominado neoliberalismo.

El propio Flores Magón, anarquista, advertía ya en el transcurso de la Revolución que la misma representaba solamente los intereses de la burguesía. El mismo, ilustrando a partir de la Constitución del 57, decía:

Naturalmente que los jefes animaron a los proletarios a tomar las armas para tener una constitución diciéndoles que la constitución los iba a hacer libres y felices, y los proletarios lucharon como los buenos para remachar sus cadenas pues con su triunfo quedó legalizado el principio de propiedad individual que es la base de todas las tiranías, de todas las explotaciones, de todas las imposiciones. La constitución de 57 legalizó el robo cometido pro el conquistador español con perjuicio del indio y, los robos de todos los burgueses de todas las épocas hasta su promulgación, y después, siguió legalizando la explotación del burgués a quien autoriza para que tome para su beneficio parte de lo que produce el trabajador, quedando éste reducido a la misma condición se siempre; esclavo del taller, d la fábrica, de la mina, del campo, a pesar de la sangre derramada a torrentes, a pesar de las promesas de los jefes, sucediendo todo esto por la sencilla razón de que, como antes dije, la constitución no fue escrita para emancipar a la clase trabajadora, sino para garantizar a la burguesía el disfrute pacífico de sus rapiñas y dar a la autoridad el prestigio y la fuerza moral que tanto necesita ser obedecida y terminada. (Regeneración)

Evidentemente, la Revolución Mexicana fue de carácter violento. Pero fueron el reformismo maderista y el constitucionalismo  de Carranza los que mitigaron la fuerza de los campesinos, semiproletarios y proletarios revolucionarios.

Hoy, después de décadas de lucha de la izquierda en México, en la que el partido comunista ha participado, López Obrador se atreve a decir que la transformación está concretada y para conseguirla no hizo falta recurrir a la violencia, como Lenin proponía.

La revolución de Lenin, sin embargo, no se parece en nada a la Cuarta Transformación. La revolución de Lenin fue la revolución socialista. Y esta revolución implica la destrucción violenta del Estado burgués, no porque los comunistas sean violentos en sí, sino gracias a que para instaurar la dictadura del proletariado se necesita enfrentarse a los intereses de la clase dominante, que naturalmente no cederá su propiedad ni posición sin resistencia, sin utilizar los destacamentos especiales de fuerzas armadas de que dispone como clase a través del Estado.

si el Estado es un producto del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase, si es una fuerza que está por encima de la sociedad y que «se divorcian cada vez más de la sociedad», es evidente que la liberación de la clase oprimida es imposible, no sólo sin una revolución violenta, sino también sin la destrucción del aparato del Poder estatal que ha sido creado por la clase dominante y en el que toma cuerpo aquel «divorcio». Lenin.

La Cuarta transformación, en cambio, pretende revolucionar pacíficamente a México a partir de “acabar con la corrupción”. Ésta, empero, no es más que una de las características de las Repúblicas democráticas, porque en ellas, como Engels y Lenin explicaban, «la riqueza ejerce su poder indirectamente, pero de un modo tanto más seguro», y lo ejerce, en primer lugar, mediante la «corrupción directa de los funcionarios» (Norteamérica), y, en segundo lugar, mediante la «alianza del gobierno con la Bolsa».

En efecto, en la Cuarta transformación el capital continúa ejerciendo su poder. Y lo hace a través del presidente que impulsa el nuevo tratado de libre comercio, que apuesta por la competencia en el mercado y la inversión y que propone que terminando la corrupción se puede vivir tranquilamente en el capitalismo, ignorando las implicaciones propias de su dinámica. La Cuarta Transformación, pues, es la continuación pacífica del dominio del capital que las otras tres transformaciones han germinado.